Mons. Ojea: 'Que la luz de Cristo ilumine siempre nuestra vida'
- 26 de marzo, 2026
- San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
En su reflexión para el quinto domingo de Cuaresma, el obispo emérito de San Isidro recordó que "el Señor viene a regalarnos la vida verdadera" e invitó a abrirse a la esperanza de la resurrección.
En su reflexión para el quinto domingo de Cuaresma, el obispo emérito de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, centró su mensaje en la humanidad de Jesús ante el dolor y su llamado a la vida plena, a partir del pasaje evangélico de la resurrección de Lázaro.
El prelado destacó que en este relato "se reflejan tanto los sentimientos de Jesús", al subrayar el amor profundo que tenía por sus amigos Lázaro, Marta y María. En ese marco, se refirió especialmente al llanto de Cristo, quien "llora al ver la fragilidad de sus amigos" y comparte el dolor humano ante la muerte y la pérdida.
Monseñor Ojea explicó que el llanto no es sólo una reacción emocional, sino una expresión profunda de comunión: "No es ninguna palabra, es una reacción de las entrañas frente al dolor", afirmó, al tiempo que señaló que en ese gesto Jesús abraza el sufrimiento de toda la humanidad.
El regalo de la vida verdadera
En su catequesis, el obispo recordó que el evangelio de Juan presenta a Cristo como fuente de vida y citó sus palabras: "Yo soy la resurrección y la vida". En esa línea, sostuvo que "el Señor viene a regalarnos la vida verdadera" y que el llamado a Lázaro -"Salí afuera"- es también una invitación actual a salir de la oscuridad, dejar atrás el pecado y vivir la Pascua con un corazón renovado.
Además, el obispo emérito interpretó el gesto de quitar las vendas a Lázaro como un signo de liberación interior, desprenderse "de nuestro orgullo, nuestras máscaras" que impiden vivir plenamente iluminados por Cristo.
Finalmente, monseñor Ojea vinculó el llanto de Jesús con el sufrimiento actual del mundo, al advertir que en ese dolor "están abarcados tantos hermanos y hermanas nuestras que están muriendo" en contextos de guerra. Por ello, invitó a los fieles a ponerse "al ladito del llanto de Jesús" y, desde allí, abrirse a la esperanza de la resurrección.
El mensaje concluyó con una exhortación a vivir intensamente la Pascua: "Que la luz de Cristo ilumine siempre nuestra vida".+