Mónaco: León XIV animó a los católicos a la defensa de la dignidad humana

  • 28 de marzo, 2026
  • Mónaco (AICA)
El papa León XIV invitó a la comunidad católica de Mónaco a renovar una fe capaz de afrontar el secularismo, promover la dignidad y proclamar el Evangelio con creatividad y convicción.

"Mantener la mirada fija en Jesucristo, nuestro intercesor ante el Padre, genera una fe capaz de transformar la vida y renovar la sociedad", expresó el papa León XIV en el encuentro con la comunidad católica del Principado de Mónaco este sábado 28 de marzo.

Tras una visita de cortesía al príncipe de Mónaco, León XIV se reunió con la comunidad católica en la catedral de la Inmaculada Concepción. El Santo Padre comenzó con las siguientes palabras: "Tenemos un abogado ante Dios y con Dios, Jesucristo el justo". 

Al saludar al príncipe Alberto II, al arzobispo Dominique-Marie David, al clero y a los fieles, el Papa expresó su alegría por participar en la vida de una Iglesia local, distinguida por su diversidad y apertura.

El Papa explicó que el apóstol Juan nos ayuda a comprender el misterio de la salvación, pues Jesucristo, como víctima expiatoria enviada por Dios, "tomó sobre sí el mal del hombre y del mundo, lo llevó con nosotros y por nosotros, lo atravesó transformándolo y nos liberó para siempre". "Cristo es el centro dinámico, es el corazón de nuestra fe", y mirando a Cristo como "abogado", el Papa ofreció algunas reflexiones.

El don de la comunión
Reflexionando sobre Jesús como nuestro intercesor, el pontífice destacó en primer lugar el don de la comunión. Cristo, dijo, "nos reconcilia con el Padre y entre nosotros", no mediante la condena, sino mediante la misericordia que "purifica, sana, transforma y nos hace partícipes de la única familia de Dios".

Esta comunión, señaló, tiene también implicaciones sociales. La misión de Jesús restaura no solo el bienestar espiritual, sino también la dignidad humana, reintegrando a las personas a la comunidad. En este sentido, la Iglesia está llamada a ser "un reflejo en este mundo del amor de Dios, que no hace acepción de personas".

En cuanto al contexto local, el Papa observó que la diversidad social y cultural de Mónaco es una riqueza, no una división. "En la Iglesia", dijo, "tal variedad nunca debe convertirse en motivo de división en clases sociales", sino más bien en una señal de que todos son bienvenidos como "personas e hijos de Dios".

Una Iglesia que defiende a la persona humana
El Papa destacó entonces una segunda dimensión de la defensa de Cristo: la proclamación del Evangelio en defensa de todo ser humano. Jesús, afirmó, da voz a los "olvidados y marginados", revelando a un Dios misericordioso que "obra vindicación y justicia para todos los oprimidos".

Desde esta perspectiva, la Iglesia misma está llamada a ser una "abogada", comprometida con el desarrollo integral de la persona humana. El Evangelio, explicó, debe iluminar la identidad humana, las relaciones y el sentido último de la vida.

Alentando un renovado fervor misionero, León XIV exhortó a los fieles a "proclamar el Evangelio de la vida, la esperanza y el amor", defendiendo la dignidad humana "desde la concepción hasta la muerte natural". Asimismo, advirtió sobre las presiones del secularismo, que corren el riesgo de reducir la vida humana al individualismo y la productividad económica.

Una fe viva y profética
El Papa advirtió sobre el peligro de convertir la fe en rutina. "Una fe viva es siempre profética", afirmó, capaz de plantear interrogantes sobre la justicia, la solidaridad y los fundamentos éticos de la sociedad.

Preguntó si los modelos económicos y sociales actuales promueven realmente la dignidad de todos o si siguen confinados a "la lógica del beneficio como un fin en sí mismo".

Fijar la mirada en Cristo, continuó, conduce a una fe que transforma tanto la vida personal como la sociedad. Dicha fe debe comunicarse "con un lenguaje renovado y nuevas herramientas, incluidas las digitales", prestando especial atención a quienes redescubren su fe.

El Papa León XIV concluyó que dicha fe debe comunicarse "a través de un lenguaje nuevo y mediante nuevas herramientas, incluidas las digitales", prestando especial atención a quienes redescubren su fe.+