Mons. Scheinig a los sacerdotes: 'Transparentar a Dios con la propia vida'
- 2 de abril, 2026
- Mercedes (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de Mercedes-Luján reflexionó sobre "la mirada" del pueblo de Dios hacia los sacerdotes y destacó que están llamados a ser signo de Cristo con su vida.
La comunidad arquidiocesana de Mercedes-Luján celebró, el 1° de abril, la tradicional misa crismal, presidida por el arzobispo, monseñor Jorge Scheinig. La Eucaristía fue concelebrada por el obispo auxiliar, monseñor Mauricio Landra y contó con la participación de presbíteros, diáconos permanentes, religiosas, religiosos, seminaristas y fieles comprometidos en la vida pastoral.
Durante la celebración, el arzobispo invitó a reflexionar sobre el significado de "la mirada", tanto la del pueblo de Dios hacia los sacerdotes como la que estos dirigen a Jesucristo. A partir de las lecturas bíblicas, destacó que "ver y mirar" forman parte esencial de la experiencia de fe, y subrayó que en Jesús se encuentra el sentido pleno de la vida.
Monseñor Scheinig planteó interrogantes dirigidos especialmente al clero: qué ve el Pueblo de Dios cuando mira a sus sacerdotes, qué espera de ellos y qué desean ellos mismos mostrar. En ese marco, recordó que los presbíteros están llamados a ser "sacramento" de Cristo, es decir, a manifestar a Dios con su vida y su conducta.
Los desafíos de la exposición pública
El arzobispo también advirtió sobre los desafíos de la exposición pública en la actualidad, y señaló el riesgo de priorizar la apariencia exterior por sobre la vida interior. En contraposición, remarcó la importancia de la oración, la intimidad con Dios y una vida espiritual auténtica como fundamento del ministerio sacerdotal.
Asimismo, reconoció las fragilidades, dificultades y cansancios que atraviesan los sacerdotes, pero destacó que incluso en esas limitaciones continúan siendo signo de la presencia de Dios. En ese sentido, valoró la fidelidad del pueblo de Dios, que "ve y acompaña" el esfuerzo de sus pastores.
Monseñor Scheinig alentó a fortalecer la fraternidad sacerdotal, evitar la desconfianza y promover el apoyo mutuo, y pidió a los presbíteros dedicar tiempo a la oración personal y al encuentro con Jesús.
Subrayó la alegría de vivir la vocación dentro de la Iglesia y la responsabilidad de contribuir a una comunidad "más fraterna, simple y esperanzada". También destacó la presencia de la Virgen María, particularmente bajo la advocación de Luján, como guía y sostén de la misión pastoral.
Por último, en el marco de la bendición de los óleos, el arzobispo invitó a los sacerdotes a renovar sus promesas con espíritu de alegría, y recordó que han sido ungidos para servir al pueblo de Dios como signos del amor y la misericordia de Cristo.+