Mons. Colombo: 'Ver y creer, camino del discípulo en la Pascua'
- 6 de abril, 2026
- Mendoza (AICA)
En su homilía pascual, el arzobispo de Mendoza alentó a reconocer los signos de vida y esperanza en medio de las dificultades, invitando a una fe que transforme el dolor en compromiso solidario.
En el marco de la celebración del domingo de Pascua, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió la Eucaristía en la parroquia San Vicente Ferrer, en Godoy Cruz, donde invitó a los fieles a vivir la experiencia pascual "con los ojos y el corazón del discípulo amado".
Durante su homilía, transmitida por medios diocesanos, el prelado subrayó la centralidad del acontecimiento de la Resurrección como fundamento de la esperanza cristiana. "¡Cristo ha vencido la muerte! ¡Cristo nos regala su vida nueva!", proclamó ante la comunidad reunida.
Al reflexionar sobre los textos bíblicos, destacó la catequesis de Pedro en los Hechos de los Apóstoles, orientada a explicar el sentido de la vida y misión de Jesús. Asimismo, profundizó en el relato evangélico del sepulcro vacío, en el que María Magdalena, Pedro y el discípulo amado experimentan distintas etapas en el camino de la fe.
Ver y creer del discípulo amado
El arzobispo mendocino explicó que el "ver y creer" del discípulo amado expresa un proceso interior animado por el amor, retomando una enseñanza del papa Benedicto XVI. Según señaló, esa experiencia lo convierte en modelo del creyente pascual, capaz de reconocer la victoria de Cristo incluso en medio de la incertidumbre.
En este sentido, afirmó que la escena evangélica también interpela la vida actual de los creyentes, especialmente frente al sufrimiento y las contradicciones del mundo. "No hay espacio para la desesperación: Cristo es nuestra esperanza", sostuvo, al tiempo que invitó a descubrir signos de vida en las comunidades.
Finalmente, monseñor Colombo alentó a la Iglesia a acompañar y promover gestos concretos de solidaridad, considerándolos "semillas de la Pascua" que el Resucitado siembra en la historia. Y concluyó con un llamado a transformar el corazón humano en un espacio donde la fe se traduzca en amor y compromiso fraterno.+