La Pascua renueva la esperanza: la victoria del amor sobre el mal

  • 7 de abril, 2026
  • Formosa (AICA)
En sus reflexiones pascuales, los obispos destacaron la alegría de la Resurrección y llamaron a vivir una fe que transforme el corazón, supere la división y abra caminos de encuentro.

En sus reflexiones pascuales, los obispos coincidieron en destacar que la Resurrección de Cristo es el fundamento de la esperanza cristiana y la certeza de que el amor tiene la última palabra sobre el mal, el pecado y la muerte. Con mensajes centrados en la alegría, la fe viva y la transformación personal y comunitaria, invitaron a la comunidad a renovar su confianza en Dios y a vivir una vida nueva marcada por el encuentro, el diálogo y el bien común.

El arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, alentó a tener "una mirada renovada del corazón" y a fortalecer los gestos de fraternidad. También invitó a transmitir esperanza en un contexto social desafiante. "No rehuyamos de los deberes solidarios", exhortó.

"La mejor expresión de amor a Jesús es amar al que está a nuestro lado, siendo servicial. Qué tristeza cuando vemos que los chicos se pelean en las plazas; Jesús nos llama al encuentro, al diálogo. Él nunca respondió mal, a pesar de todo lo que le hicieron", recordó el arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, cardenal Vicente Bokalic CM.

El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, llamó a reconocer en la propia vida las "piedras corridas", es decir, aquellos obstáculos que han sido superados, muchas veces de manera inesperada. "La Pascua es una oportunidad para dejar atrás lo que limita y abrirse a una vida nueva, renovada por la esperanza", afirmó.

El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, destacó que "la paz que Jesús nos regala viene a sanar nuestras heridas, a sanar nuestros vínculos y a invitarnos nuevamente a ser hermanos" y destacó que la transformación del mundo comienza con el cambio del propio corazón.

"La Pascua es el llamado a vivir en plenitud: a abrirnos al amor, a buscar la justicia, a cuidar la tierra y a luchar por la dignidad de cada persona", expresa el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, y remarca: "La liberación es posible y alcanza a toda la creación".

El arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, afirmó que "celebrar la Pascua es celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte y del amor sobre el odio" e invitó a que esa vida nueva "se traduzca aquí en la tierra, haciendo de ella un pedazo de cielo donde todos podamos vivir con alegría, en paz y con dignidad".

Resurrección, luz de esperanza
"Que esta luz de la resurrección ilumine cada realidad que vivimos, las más oscuras, y las llene de esperanza", pidieron el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, y su obispo auxiliar, monseñor Roberto Ferrari, e invitaron a confiar en el amor de Dios incluso en medio de las dificultades.

Los obispos de Santiago del Estero hicieron un llamado a transformar las relaciones cotidianas, especialmente en contextos atravesados por la violencia. "Estamos llamados a desarmar el lenguaje violento y a desactivar la agresividad tan presente en nuestras relaciones", sostienen, al proponer el camino del diálogo, la escucha y el encuentro como alternativas concretas.

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, afirmó que "Cristo venció al pecado y a la muerte con su resurrección" y que esa victoria se hace presente en la vida de los creyentes. Y subrayó que la esperanza es "resucitar también como Jesús y ser eternamente felices en el cielo".

"Hermanos, este es el corazón de nuestra fe: Cristo ha vencido la muerte. La Pascua no elimina de golpe todos nuestros problemas, pero cambia radicalmente su sentido. Ya no caminamos hacia la muerte, sino hacia la vida", indicó el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain OFM. "Esta noche no es solo para contemplar, sino para decidir. En la renovación de las promesas bautismales, volveremos a decir "sí" a Dios. Es una invitación a vivir como resucitados", añadió.

El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, reflexionó sobre la Resurrección, cuestionó el individualismo y llamó a construir una sociedad más justa y solidaria. Recordó que la fe cristiana se fundamenta en la Resurrección de Jesucristo, quien vino para todos, y subrayó que el Evangelio invita a la humildad y a "hacerse pequeños" para alcanzar la vida eterna.

"La última palabra es el amor, la victoria de Cristo, y de ahí que estamos llamados entonces para vivir por toda la eternidad con el Señor, y esperemos que así sea. Nos alegramos ahora ya, en este momento presente, por la fe, y un día contemplando el rostro luminoso, misericordioso de Dios, que nos amó y se entregó por nosotros", sostuvo el obispo de Formosa, monseñor José Conejero Gallego.

El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, presidió la solemne vigilia pascual a los pies de Nuestra Madre del Valle, y planteó: "La alegría es el distintivo de esta celebración. ¡Cristo está vivo!" Y continuó: "Nuestro hombre viejo ha sido crucificado con Cristo, para que fuera destruido este cuerpo de pecado y así dejemos de ser esclavos del pecado, porque el que está muerto no le debe nada al pecado, y si creemos que hemos muerto con Cristo, también creemos que resucitaremos con Él".

"Necesitamos cada día de nuestras vidas tener espacios de encuentro con el Señor. Una vida que persevera en la oración nos abre crecer desde un vínculo de amistad profunda con el Señor. Amistad con el Señor que nos sana de toda herida que podamos tener, nos libera de toda atadura que pueda esclavizarnos, nos transforma en personas capaces de hacer cada vez más el bien, nos ilumina para que podamos discernir la voluntad de Dios, nos conduce a una unidad que plenifica nuestras vidas constantemente", sostuvo el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida.

El obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, sostuvo: "Es Cristo el que nos levanta, es Cristo el que nos salva y nos da la fuerza para que vayamos a ser testigos. Como las mujeres que encontraron la piedra corrida. Dios se encargó de correr la piedra y también Dios se va encargando en nuestras vidas de ir corriendo tantas piedras que tenemos, que nos van obstaculizando el acceso a Dios".

Pascua, esperanza para el pueblo
"La Fe en Jesús resucitado, que no omite ni deja fuera ninguna de las situaciones difíciles que nos tocan vivir, nos regala la convicción de la vida nueva que atraviesa y transforma todo y nos invita a salir de todos los sepulcros, donde yace la noche y la oscuridad de la muerte", indicaron monseñor Carlos Tissera, obispo de Quilmes, y monseñor Eduardo Redondo, obispo auxiliar. "Necesitamos asumir que el seguimiento de Jesús resucitado nos transforma el corazón de piedra en un corazón de carne y nos lleva a bajar los muros de la división y tender puentes de encuentro, diálogo y compromiso con todos buscando el bien común".

Monseñor Juan José Chaparro CMF, obispo de Merlo-Moreno, invitó a toda la comunidad a profundizar en el significado de la Resurrección de Jesús, no solo como un acontecimiento del pasado, sino como una experiencia actual que renueva la vida y la esperanza. Destacó que el "primer día de la semana" representa un nuevo comienzo: el paso de la oscuridad a la luz, de la tristeza a la vida plena. 

 "La Resurrección es la gran buena noticia que transformó la historia de la humanidad y tiene fuerza para cambiar la vida de cada creyente si se lo permite", sostuvo el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, en la catedral Nuestra Señora del Rosario. Recordó que la fe es un don, pero también un camino y un proceso, e invitó a abrir el corazón a la acción de Dios y a confiar en su poder que actúa en lo cotidiano: "Cuando permitimos que Dios actúe, nuestra vida se convierte en un espacio donde su poder y su gloria se manifiestan más allá de todo lo que podríamos haber soñado".

El obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones SJ, saludó a la Iglesia diocesana con motivo de la Pascua: "Jesús resucitado vive en nuestros corazones, es esperanza de su pueblo". Planteó que "vivimos este misterio pascual en medio de un tiempo realmente difícil, en medio de un tiempo en que muchos están sufriendo" y destacó a "tantos cirineos y cirineas que ayudan a llevar la cruz de Jesús para levantar al caído, que es levantar a Jesucristo".

"La Resurrección de Jesús es un grito que nos dice 'salí de ese lugar de muerte, de ese lugar de miedo, de ese lugar de tristeza'. Y nosotros gustosos queremos salir de ahí, pero a veces no podemos, no tenemos la fuerza, no tenemos la luz suficiente. La fe nos ayuda a ver, hay una pequeña luz que se enciende, si nosotros colaboramos con ella va a crecer. Pascua es decir 'voy a colaborar con la parte luminosa que va a entrar en el caos'. El Señor va a recrearlo todo, hace falta ver desde la fe para darnos cuenta de eso", planteó el obispo de San Martín, monseñor Martín Fassi.

"La Pascua no es un hecho para observar sino un acontecimiento para creer: en el relato de Mateo, la resurrección irrumpe como acción de Dios que sacude todo y derrumba la aparente victoria de la muerte", sostuvo el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Marcelo Margni, y añade: "la Pascua nos pone ante una decisión: confiar en la vida nueva o refugiarnos en seguridades vacías. El Resucitado no se demuestra, se encuentra, y ese encuentro, aun en medio de temor y alegría, transforma la mirada y pone en camino: la fe verdadera se anuncia. Porque Dios no elimina la muerte, sino que la atraviesa con nosotros, invitándonos a vivir desde ahora como si la vida ya hubiera vencido".

 "Estamos invitados a mirar a Jesús, a acoger su amor, a descubrir quién es él para nosotros. Él es el camino, la verdad y la vida; el único que tiene palabras de vida eterna", planteó el obispo de Rafaela, monseñor Pedro Torres. "Encontrar la sensatez y la sabiduría para disfrutar del don de Dios es preanuncio de una gloria del cielo; alabar y dar gracias en esta vida es soñar con un cielo que abre la vida a la eternidad. En este marco, el diálogo requiere corazones que escuchen y comprendan, juzguemos menos y nos abracemos un poco más", concluyó.+