Mendoza: alegría comunitaria por la ordenación de dos nuevos diáconos

  • 21 de abril, 2026
  • Mendoza (AICA)
Los seminaristas Federico Amad y Adrián Castellanos recibieron ese ministerio por imposición de manos del arzobispo, Mons. Marcelo Colombo, quien los animó a servir con fidelidad y entrega.

La Iglesia en Mendoza vivió un acontecimiento significativo con la ordenación diaconal de los seminaristas Federico Amad y Adrián Castellanos por imposición de manos del arzobispo, monseñor Marcelo Colombo, quien presidió la Eucaristía el 18 de abril en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. 

En su homilía, el pastor arquidiocesano destacó que este paso marca el inicio de un camino de servicio, en el que ambos jóvenes serán "testigos del amor generoso de Jesús", llamados a entregar su vida en favor del pueblo de Dios.

El arzobispo mendocino centró su reflexión en la escena evangélica del llamado de los apóstoles, subrayando que toda vocación nace de una iniciativa divina. Recordó que no se trata de una decisión meramente humana, sino de una elección amorosa de Dios: "No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes". 

Este llamado, explicó, se da en un ámbito de encuentro personal con Cristo, donde se entrelazan la libertad del Señor que llama y la de quienes responden. Destacó además que la vocación es ante todo una experiencia de amor gratuito que exige fidelidad y entrega. Insistió además en que la relación personal con Jesús es el fundamento de toda misión, ya que de esa amistad brota la capacidad de anunciarlo y de enfrentar las dificultades del camino.

Fieles al llamado inicial
La homilía también puso en relieve la dimensión comunitaria de la vocación, al recordar que Jesús constituye a los apóstoles para que "estén con Él y para que vayan a predicar".

En otro pasaje de su prédica, el arzobispo incorporó palabras del papa León XIV para profundizar en el sentido de la vocación, al destacar que "toda vocación en la Iglesia nace del encuentro personal con Cristo". 

Y señaló que la fidelidad se sostiene en la memoria viva de ese llamado inicial y en el acompañamiento espiritual, elementos clave para sostener la entrega en tiempos de prueba y discernimiento.

Finalmente, monseñor Colombo exhortó a los neo diáconos a vivir esta etapa con humildad y generosidad, reconociendo tanto sus dones como sus límites. Y les recordó que, aun en medio de las fragilidades, Dios obra con fuerza en quienes se abren a su gracia, alentándolos con la certeza de que "nada es imposible para Dios".+

[Texto completo de la homilía]