La Iglesia en América Latina y el Caribe mantiene viva la memoria de Francisco
- 21 de abril, 2026
- Bogotá (Celam) (AICA)
A un año de su partida el legado del primer papa latinoamericano sigue iluminando a la Iglesia del continente y su herencia continúa orientando el presente y el futuro de la misión evangelizadora.
A un año del fallecimiento del papa Francisco, el 21 de abril de 2025, la Iglesia en América Latina y el Caribe mantiene viva la memoria de un pontificado que transformó su identidad pastoral y su presencia en el mundo. Su herencia continúa orientando el presente y el futuro de la misión evangelizadora.
El anuncio de la muerte del papa Francisco, realizado por el cardenal Kevin Farrell, estuvo marcado por un tono de gratitud y fe: su vida fue "dedicada al servicio del Señor y de su Iglesia", enseñando a vivir el Evangelio con "fidelidad, coraje y amor universal", especialmente hacia los más vulnerables. Estas palabras sintetizan el corazón de un pontificado que puso a los pobres en el centro, recordó hoy el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
"En el día en que recordamos al papa Francisco, un año después de su fallecimiento, creo que vale la pena recordar el hilo conductor que impregna los documentos publicados durante su pontificado. Siempre encontramos un llamado a la alegría", destacó el cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Celam y de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).

El purpurado brasileño enumeró los títulos de los principales documentos de Francisco: "Evangelii gaudium, Amoris laetitiae, Veritatis gaudium, Fratelli tutti, Laudato si', Laudate Deum, Praedicate evangelium, y, aún más, Gaudete et exultate. En resumen, alegría y más alegría, el Evangelio, la experiencia cristiana, no puede dejar de ser fuente de alegría para quienes están dispuestos a acogerlo, ¿y por qué? Porque la referencia principal es: Dilexit nos, alguien nos amó", y consideró que en estos documentos está "el hilo conductor" de su pontificado. "Recordándolo, pedimos que descanse en la paz del Señor y esperamos que participe en la comunión de los amados del Señor", expresó el cardenal Spengler.
Un pontificado nacido "desde el fin del mundo"
La elección de Jorge Mario Bergoglio el 13 de marzo de 2013 marcó un giro histórico en la Iglesia. No solo fue el primer Papa latinoamericano, sino también el primero en provenir de la Compañía de Jesús. Su célebre frase inicial -"Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo"- reflejó desde el inicio un estilo cercano, sencillo y profundamente humano.
Antes del cónclave, su vida apuntaba al retiro en Buenos Aires. Sin embargo, su elección en la quinta votación cambió el rumbo de la Iglesia universal. Inspirado por el consejo del cardenal Cláudio Hummes: "no te olvides de los pobres", eligió el nombre de Francisco, evocando a san Francisco de Asís y su ideal de una Iglesia pobre, humilde y en constante reforma. Su experiencia pastoral en la Argentina, su liderazgo en Aparecida y su cercanía con las periferias marcaron el tono de un pontificado que invitó a "primerear" el Evangelio, es decir, salir al encuentro antes que esperar.
Iglesia sinodal, en salida y con rostro latinoamericano
El vínculo del Papa con el Celam fue constante y decisivo. Desde el inicio, impulsó una Iglesia sinodal, entendida como un "caminar juntos" basado en la escucha, la participación y la comunión.

En Río de Janeiro (2013), durante la Jornada Mundial de la Juventud, pidió a los obispos abandonar actitudes de poder y convertirse en pastores cercanos, con "olor a oveja". En Colombia (2017), insistió en la necesidad de una Iglesia abierta, capaz de construir puentes en medio de las divisiones, evitando el clericalismo y promoviendo el protagonismo de laicos, mujeres y jóvenes.
Más adelante, en la Asamblea Eclesial de 2021, reforzó la centralidad de la escucha del Pueblo de Dios: "es el momento de escuchar, discernir y actuar". Este proceso sinodal, inédito en la región, marcó un cambio de paradigma: la Iglesia no como estructura cerrada, sino como comunidad viva en constante conversión pastoral.
La Amazonía: una Iglesia con rostro y corazón propio
La visita del Papa a Puerto Maldonado en enero de 2018 marcó un antes y un después en la mirada de la Iglesia hacia la Amazonía. Allí denunció con fuerza la "cultura del descarte" y defendió la dignidad de los pueblos originarios, expresando: "Esta no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre".

Este viaje fue la semilla del Sínodo Amazónico de 2019, donde se propuso una Iglesia con "rostro amazónico", capaz de dialogar con las culturas locales y responder a los desafíos socioambientales. Las conclusiones de este proceso siguen inspirando una pastoral encarnada y comprometida con la justicia.
Voz profética en América Latina
Durante sus viajes apostólicos por América Latina, el Papa dejó un mensaje claro y directo frente a las realidades sociales del continente. En Ecuador, llamó a priorizar el bien común; en Bolivia, pidió perdón por los abusos contra los pueblos originarios; y en Colombia, insistió en la reconciliación como base de la paz. También denunció sin ambigüedades la corrupción, la violencia y el daño ambiental, invitando a líderes políticos y sociales a asumir su responsabilidad en la construcción de sociedades más justas. Sus palabras, siempre cargadas de fuerza profética, se convirtieron en un referente ético para la región, trascendiendo el ámbito religioso.

Su mediación en conflictos, como el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, evidenció su papel como constructor de puentes. Asimismo, sus encuentros con comunidades indígenas, presos y trabajadores mostraron una Iglesia encarnada en la vida de los pueblos.
Misericordia y esperanza procesos que continúan
Para el Celam, el rasgo central del pontificado de Francisco fue la misericordia. Más que cambiar doctrinas, transformó el modo en que la Iglesia se relaciona con las personas: con cercanía, compasión y apertura. El padre Pedro Brassesco resaltó que su legado radica en haber iniciado procesos irreversibles, como la sinodalidad, la mayor participación de los laicos y la promoción de una Iglesia en salida.
El impacto del Papa Francisco trasciende su tiempo. Como afirmó el cardenal Jaime Spengler, sigue siendo "un fuerte signo de esperanza" en un mundo marcado por la polarización, la desigualdad y la crisis de sentido. Su llamado a "servir con pasión", a cuidar la casa común y a poner en el centro a los más pobres sigue interpelando a la Iglesia y a la sociedad.
Obispos mexicanos: "Su legado nos interpela"
La Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) invitó "a recordar con gratitud su vida y su legado, que han dejado una profunda huella en la Iglesia y en el mundo: una Iglesia cercana, misericordiosa y abierta, con un profundo compromiso misionero, especialmente hacia los más vulnerables, y dispuesta a escuchar para discernir la voz del Espíritu".
Los obispos mexicanos manifestaron que Francisco "será recordado como el Papa de la Misericordia, del compromiso ecológico, de la promoción de la fraternidad, de la escucha y de una mayor participación de la mujer en la vida de la Iglesia. Su visita a México en 2016 permanece viva en nuestra memoria como un momento de gracia. Con sus palabras y gestos, nos animó a no caer en la resignación ni la indiferencia, sino a ser una Iglesia que acompaña, consuela y se compromete con la dignidad de cada persona, especialmente de quienes más sufren".
"Hoy, concluyen, su legado nos interpela de manera especial ante los desafíos que enfrentamos como país. En medio de la violencia, la polarización y el dolor, su llamado a construir una cultura del encuentro y a caminar como hermanos, siempre cerca de los más vulnerables, sigue siendo una tarea urgente para todos".
Chile: "Su voz por la paz permanece intacta"
"Un año después de la muerte del Papa Francisco, su voz no se ha silenciado. Al contrario, cobra nueva fuerza en un mundo herido por la violencia, la desconfianza y la fragmentación. Su enseñanza, lejos de pertenecer al pasado, ilumina con fuerza y claridad los tiempos que vivimos", explicó el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile.
"El Papa Francisco, continuó el cardenal chileno, nos habló insistentemente de la paz. No como un ideal ingenuo ni un discurso bienintencionado, sino como una tarea urgente, concreta y exigente. Nos recordó que la paz no es prerrogativa exclusiva de los acuerdos internacionales. No. La paz, nos dijo el Papa, está en el corazón de cada persona, en la forma en que nos tratamos, en las decisiones cotidianas que tomamos como sociedad".
El arzobispo continuó: "En este tiempo, su llamado a la paz encuentra una nueva resonancia. La Iglesia, liderada hoy por el papa León XIV, sigue defendiendo ese legado, proponiendo caminos que, con sus propios énfasis, mantienen viva la convicción de que la paz es posible cuando la dignidad de la persona humana se sitúa en el centro. En Chile, donde también nosotros enfrentamos tensiones, desigualdades y una creciente dificultad para el diálogo, su mensaje sigue siendo particularmente necesario".+