El Card. Rossi homenajeó a enfermeras del Neonatal por su misión de cuidado
- 15 de mayo, 2026
- Córdoba (AICA)
En el Día Internacional de la Enfermería, el arzobispo de Córdoba destacó la cercanía y la entrega del personal de salud durante una celebración en el Hospital Materno Neonatal.
El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, presidió una celebración en el Hospital Materno Neonatal con motivo del Día Internacional de la Enfermería y destacó la misión de quienes "no sólo curan el cuerpo, sino que sostienen el alma" en momentos de fragilidad y sufrimiento.
La ceremonia se realizó el 12 de mayo y reunió a trabajadores de la salud, agentes pastorales y miembros de la comunidad hospitalaria en un clima de oración, agradecimiento y reflexión sobre el valor del servicio sanitario.
Durante la homilía, el cardenal Rossi definió al hospital como una "tierra sagrada", un ámbito donde la fragilidad humana se encuentra con la contención espiritual y donde cada gesto de cuidado adquiere un profundo sentido humano y cristiano.
En ese marco, el purpurado cordobés señaló que Dios no mira las apariencias ni las jerarquías, sino el amor y la entrega con que cada persona realiza su tarea cotidiana. La celebración estuvo especialmente centrada en reconocer la vocación de enfermeros y enfermeras, a quienes describió como presencia cercana y consuelo para los pacientes.
Acompaña, escucha y contiene
Uno de los momentos más significativos fue el homenaje a la labor de la enfermería, presentada como un servicio que acompaña, escucha y contiene más allá de la atención técnica.

El cardenal Rossi recordó un testimonio del papa Francisco, quien relató haber sido salvado en su juventud gracias a la intervención y sensibilidad de una enfermera cuando la medicina parecía no ofrecer más respuestas.
El arzobispo subrayó que el trato cercano, la sonrisa y la delicadeza forman parte esencial del cuidado de las personas enfermas y destacó que muchas veces son los enfermeros quienes permanecen junto al paciente en los momentos más difíciles.
En referencia al ámbito pediátrico, el cardenal sostuvo además que cuidar la fragilidad de los niños constituye un acto "testimonial y profético", porque refleja el modo en que Dios acompaña y protege a la humanidad.
La jornada concluyó con la bendición de las manos del personal sanitario, en reconocimiento a aquellas manos que contienen, alivian y secan lágrimas. También se realizó el envío de los agentes pastorales, renovando el compromiso de acompañar a quienes sufren desde una actitud de cercanía y ternura.
La celebración estuvo inspirada en una expresión de Teresa de Ávila: "Cristo no tiene otras manos más que las nuestras", frase que acompañó el homenaje a quienes diariamente sostienen la vida y la esperanza en el ámbito hospitalario.+