Bolivia: convocan al diálogo frente a la escalada de violencia
- 19 de mayo, 2026
- La Paz (Bolivia) (AICA)
Pronunciamiento conjunto de la Iglesia, Defensoría y activistas llaman "a contraponer la claridad de la palabra; frente al descontrol de las pasiones y vigorizar la fuerza del entendimiento".
La Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto (Bolivia) pidieron este lunes un diálogo entre el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira y los sectores que exigen su renuncia, tras los enfrentamientos, disturbios y saqueos registrados en La Paz.
"Frente a la tozudez del conflicto llamamos a contraponer la claridad de la palabra; frente al descontrol de las pasiones, a vigorizar la fuerza del entendimiento; frente a la presencia de la violencia, invocamos la fecundidad del diálogo", señala un comunicado.
El pronunciamiento conjunto fue suscrito por el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Giovanni Arana; la Defensoría del Pueblo, representado por Pedro Callisaya; y la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto, Virginia Ugarte.
En el documento, las tres instituciones manifestaron su "honda preocupación" por los hechos de violencia registrados en los últimos días, las expresiones verbales ofensivas, la vulneración de derechos humanos y las afectaciones a terceros, señalando que estas situaciones "no deberían presentarse bajo ninguna circunstancia y por ningún motivo entre los bolivianos".
Convocatoria al diálogo
"El país atraviesa una escalada de conflictividad", advierten, al tiempo que condenan toda forma de violencia y llaman a recuperar el camino del entendimiento y el diálogo. "Frente a la intransigencia en el conflicto llamamos a contraponer la claridad de la palabra; frente al descontrol de las pasiones vigorizar la fuerza del entendimiento; frente a la presencia de la violencia invocamos la fecundidad del diálogo", señala el pronunciamiento.

Ante la tensión social, las tres instituciones convocaron a una mesa de diálogo entre el Gobierno, la Central Obrera Boliviana, la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias Bartolina Sisa y la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz Tupac Katari. "Quedamos a la espera de su pronta confirmación para poder coordinar fecha y hora", concluye el documento difundido públicamente.
La convocatoria surge en un contexto de movilizaciones y bloqueos que ya superan las dos semanas y que han derivado en desabastecimiento, cierre de comercios, pérdidas económicas y múltiples denuncias de agresiones contra la población civil.
"Repudiamos todo acto de violencia"
En entrevista con la red televisiva Unitel, monseñor Giovanni Arana profundizó sobre el pronunciamiento y afirmó que la Iglesia rechaza cualquier expresión violenta, sin importar su origen: "Evidentemente, como Iglesia repudiamos todo acto de violencia, venga de donde venga, ya sea del Gobierno, ya sea de los sectores sociales".
El obispo de El Alto sostuvo que las reivindicaciones sociales "pueden ser o no justas", pero cuestionó los métodos utilizados para exigirlas: "La manera de pedirlas y los medios por los cuales se quieren lograr, no nos parecen los correctos".
La autoridad eclesial explicó que, junto a la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto, se decidió impulsar una "mesa de diálogo pública" e invitar formalmente a los sectores involucrados para intentar restablecer la paz social, especialmente en El Alto y La Paz.
"La protesta parece ir contra la misma gente"
Durante la entrevista, el obispo atribuyó la falta de respuesta a la convocatoria a la "intransigencia" de algunos grupos radicales y advirtió sobre una "espiral de violencia" que ha ido creciendo con el paso de los días de conflicto.
Monseñor Giovanni Arana
"Creemos que es momento de ver el sufrimiento también del pueblo", manifestó, señalando que los hechos violentos registrados recientemente muestran que "parecería que la protesta no es contra el Gobierno, sino contra la misma gente porque es la que directamente sufre".
Monseñor Arana mencionó casos de personas golpeadas, negocios saqueados y familias perjudicadas económicamente, insistiendo en que "esa no es la vía" para resolver los conflictos. Asimismo, subrayó que el centro de cualquier negociación debe ser el bien común y no intereses sectoriales o políticos: "Aquí tiene que primar el bien de la comunidad", dijo, recordando que tanto en el altiplano como en las ciudades de El Alto y La Paz la población atraviesa momentos de gran sufrimiento.
Un conflicto que se agravó por falta de atención
El secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana consideró que el conflicto no fue atendido oportunamente y advirtió que, cuando las demandas sociales no son escuchadas a tiempo, las reivindicaciones cambian y se radicalizan.
"La experiencia nos dice que, en Bolivia, cuando no se atiende un conflicto, las reivindicaciones van cambiando", explicó. Según el obispo, el conflicto comenzó con demandas concretas, pero posteriormente fue sumando nuevas exigencias y tensiones, llevando al país a un "punto decisivo". "Estos días serán decisivos para ver quiénes van por el diálogo y quiénes van por la confrontación", sostuvo.
En otro momento de la entrevista, monseñor Arana señaló que uno de los problemas que agrava la situación es la falta de comunicación clara por parte del Gobierno. El prelado indicó que muchas personas reciben información errónea de sus dirigentes y terminan creyendo afirmaciones falsas, como supuestas privatizaciones de empresas públicas u otras medidas que, según afirmó, "no son reales".
"Son estas malas informaciones las que creo que también en este momento están generando la violencia", dijo. Por ello, consideró necesario que las autoridades transparenten mejor las acciones que realizan y mejoren la comunicación con la ciudadanía: "Creemos que un factor que está fallando en el Gobierno también es ese tema de la comunicación", señaló.
El Alto: bloqueos, miedo y desabastecimiento
Como obispo de El Alto, monseñor Arana describió además el delicado panorama que atraviesa la ciudad, donde inicialmente los bloqueos afectaban principalmente las rutas hacia Desaguadero, Copacabana y Viacha, pero luego se extendieron a distintos sectores urbanos. "Ayer ha sido una jornada realmente triste", relató, indicando que muchos negocios permanecieron cerrados debido a amenazas de saqueos.
El obispo contó que incluso trabajadores del obispado sufrieron agresiones cuando intentaban movilizarse por la ciudad y tuvieron que ser acompañados hacia lugares seguros para regresar a sus hogares. También compartió el testimonio de una mujer de más de 60 años que salió a vender productos en La Paz porque, según le dijo, "si no vendo, no tengo para comer". "Esta realidad es de muchas personas en la ciudad de El Alto", lamentó.
Monseñor Arana recordó que más del 80% de la población alteña vive del trabajo informal y depende de las ventas diarias para subsistir, por lo que los 19 días de bloqueos están provocando graves consecuencias económicas y alimentarias. "Por un lado el alimento está caro, por otro ya no hay alimento y, además, la gente no tiene dinero para comprar", advirtió.
"La única vía es el diálogo"
Frente a la crisis, la Iglesia reiteró que continuará promoviendo espacios de encuentro y diálogo junto a otras instituciones. Recordó que recientemente se realizó una jornada de oración por la paz en El Alto y aseguró que la Iglesia no perderá la esperanza de alcanzar una salida pacífica: "Lo último que tenemos que perder es la esperanza".
Insistió en que la solución solo podrá alcanzarse mediante una mesa de diálogo en la que todas las partes estén dispuestas a ceder. "Creemos que, en este momento, y lo hemos dicho siempre, la única vía de solución a los conflictos es sentarse en una mesa, dialogar y que ambas partes también puedan ceder frente a sus pedidos y reivindicaciones", finalizó.+