Mons. García Cuerva: 'Somos hermanos, pero tenemos las puertas cerradas'

  • 25 de mayo, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
El arzobispo de Buenos Aires presidió la celebración de María Auxiliadora en Pentecostés y pidió superar "el odio, la descalificación y la intolerancia" para construir fraternidad y amistad social.

En el marco de la solemnidad de Pentecostés y de la solemnidad de María Auxiliadora, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió la celebración en el templo porteño dedicado a la advocación mariana salesiana.

El arzobispo centró su homilía en la unidad y la fraternidad en medio de las diferencias, tomando como punto de partida la segunda lectura de San Pablo a los Corintios: "Hay diversidad de ministerios, diversidad de actividades y diversidad de dones, pero un solo Espíritu", recordó, al señalar que el apóstol escribía a una comunidad atravesada por divisiones internas.

Monseñor García Cuerva destacó que el mensaje paulino mantiene plena vigencia en la actualidad: "Nos cuesta aceptar que el otro, aunque sea distinto, es mi hermano", expresó, y advirtió sobre el clima de rechazo, odio y descalificación que muchas veces se vive en la sociedad y en las redes sociales. En ese sentido, sostuvo que "tenemos cerradas las puertas del corazón por temor a la diversidad".

El arzobispo vinculó la celebración de Pentecostés con la fiesta de María Auxiliadora y pidió "abrir las puertas del corazón a la fraternidad, a la reconciliación y al perdón". También llamó a dejar de lado "la intolerancia que nos hace sentirnos dueños de la verdad".

Al referirse a la advocación mariana, recordó una expresión de san Juan Bosco, quien definía a María Auxiliadora como "una advocación para tiempos difíciles". "Nos viene bárbaro hoy poder pedirle a la Virgen en tiempos difíciles que nos ayude a ser hermanos", afirmó.

Luego, monseñor García Cuerva comparó las divisiones sociales con las discusiones familiares y señaló que "el mayor dolor que se le puede provocar a una madre es que sus hijos estén peleados o divididos". Por eso, invitó a los fieles a ofrecerle a la Virgen "el regalo de la unidad y la fraternidad".

En vísperas de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, el arzobispo también hizo referencia a la realidad argentina y subrayó que "si queremos una Argentina grande, eso es con todos y no con algunos". "Somos nación cuando nos miramos a los ojos y nos descubrimos hermanos", concluyó.+