Ángelus: 'La misión nace del encuentro personal con Cristo'
- 21 de junio, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
El Papa subrayó que la proclamación del Evangelio se fortalece gracias a la oración, la contemplación y la acción del Espíritu, que capacitan a los creyentes para dar testimonio valiente de su fe.
Al comentar el Evangelio del Undécimo Domingo del Tiempo Ordinario, "Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz del día; lo que les susurro al oído, proclámenlo desde las azoteas", el papa León XIV invitó a redescubrir la fuente de toda misión cristiana: el encuentro personal con Jesús.
Subrayó, además, que la proclamación del Evangelio se fortalece gracias a la oración, la contemplación y la acción del Espíritu Santo, que capacitan a los creyentes para dar testimonio valiente de su fe. El sucesor de Pedro explicó que, mediante esta exhortación, Jesús establece un vínculo esencial "entre lo que oímos "en lo íntimo de nuestro corazón" y lo que estamos llamados a proclamar a todos".
Reiteró que proclamar el Evangelio no se trata principalmente de transmitir ideas, sino de compartir un encuentro personal con Cristo: "La proclamación del Evangelio es, ante todo, compartir un encuentro personal con Él, un encuentro único para cada persona", afirmó.
El Espíritu Santo, principal artífice de la evangelización
Desde la ventana de los aposentos papales, el obispo de Roma explicó a los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro que la fecundidad del apostolado no depende principalmente de métodos ni estrategias humanas: "La fuerza del apostolado, más allá de las técnicas y las herramientas, reside en la obra del Espíritu Santo presente en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta".
Para ilustrar esto, citó a Santo Tomás de Aquino, quien definió la predicación como la transmisión a otros de lo que se ha contemplado en la oración: "contemplata aliis tradere", es decir, transmitir a otros lo que uno ha contemplado.
La contemplación, un camino abierto a todos
"No debemos pensar que la contemplación es una experiencia exclusiva, reservada a unos pocos santos, monjes o ermitaños", señaló el Papa, y animó a todo bautizado a conservar, en medio de sus responsabilidades diarias, momentos de silencio y encuentro con Dios: "Todos podemos hacerlo, esforzándonos por preservar, en medio de nuestras obligaciones diarias, momentos de calma donde nos sentemos en silencio ante Dios para escuchar su voz, confiarle nuestras alegrías y preocupaciones, y repasar nuestras vidas con Él".
Este enfoque, añadió, permite convertirse en "personas de fe cada vez más fuerte y consciente" y, por consiguiente, en "apóstoles creíbles y libres".
"San Mateo escribía a comunidades que no tenían una vida fácil. Tenían que afrontar la hostilidad y la persecución, como aún hoy les ocurre a muchos cristianos en diversas partes del mundo".
Ante estas dificultades, señaló el Papa, los discípulos están llamados a permanecer firmes en su fe, incluso si, "hoy como entonces, es costoso permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y proclamar su Palabra: responder al odio con amor, a la arrogancia con mansedumbre, al desaliento con perseverancia".
Una relación viva con Cristo para proclamar la esperanza
Para proclamar la esperanza, el Santo Padre subrayó sobre todo la necesidad de arraigar "nuestra fe y nuestra misión en una relación intensa con Él". Esta cercanía a Cristo, continuó, da a los creyentes la fuerza para continuar su misión a pesar de los obstáculos.
"Esto nos dará la fuerza para no desistir y para seguir transmitiendo a todos, en toda circunstancia, su mensaje de esperanza, amor y paz. ¡El mundo lo necesita tanto!", concluyó.
No dar la espalda a quienes buscan protección
Tras el rezo del Ángelus, el papa León XIV se dirigió a las víctimas del 75º Día Mundial del Refugiado, celebrado el sábado 20 de junio, y expresó su esperanza de que la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados ilumine las conciencias de los líderes mundiales.
En un llamado a una acogida que garantice la paz, la dignidad y la confianza en el futuro, el Sucesor de Pedro expresó: "Nadie puede ignorar a quienes buscan protección y seguridad" y expresó su esperanza de que el espíritu de la Convención para el Refugiado que guió su redacción continúe hoy "iluminando las conciencias de los líderes de las naciones".
"Insto a todos a acoger a las víctimas de la persecución, para que puedan vivir en paz y dignidad, y mirar al futuro con esperanza", sostuvo.
El pontífice también ofreció sus oraciones por los siete jóvenes que perdieron la vida el lunes pasado en un accidente de tránsito en el estado brasileño de Ceará. Estos jóvenes formaban parte de un equipo de basquetbol y regresaban a casa en un micro tras ganar un torneo en su categoría.+