Guadalupe: la Iglesia renueva su llamado a frenar la espiral de violencia
- 10 de julio, 2026
- Basse-Terre (Guadalupe) (AICA)
Tras un tiroteo que dejó dos mujeres muertas y varios heridos, entre ellos un niño, el obispo Philippe Guiougou pidió un compromiso de toda la sociedad para construir la paz.
La Iglesia católica en Guadalupe expresó su profundo pesar por el tiroteo ocurrido el 30 de junio en Capesterre-Belle-Eau, al sureste de la isla de Basse-Terre, que dejó dos mujeres fallecidas y varias personas heridas, entre ellas un niño, y renovó su llamado a un compromiso colectivo para frenar la violencia que golpea al archipiélago caribeño.
En un comunicado difundido el 1° de julio, el obispo de Guadalupe, monseñor Philippe Guiougou, manifestó haber recibido la noticia "con profunda emoción", expresó su cercanía a las familias de las víctimas y aseguró su oración por los heridos.
"La violencia ataca indiscriminadamente, dejando tras de sí familias destrozadas, seres queridos afligidos y una sociedad profundamente herida", lamentó en la declaración.
Un compromiso compartido por la paz
La Iglesia local advirtió que este nuevo episodio confirma la gravedad de una problemática marcada por la creciente circulación de armas de fuego y la normalización de la violencia en el territorio.
En ese contexto, la nota recordó que el monseñor Guiougou ya había exhortado, en junio de 2025, a una movilización de toda la sociedad para enfrentar este flagelo.
"Juntos, independientemente de nuestras convicciones políticas, creencias religiosas o posición social, debemos expresar nuestra indignación ante estas tragedias que se siguen repitiendo", había afirmado en aquella oportunidad el prelado, un mensaje que la diócesis considera plenamente vigente.
Asimismo, evocó la campaña impulsada en enero de 2026 por la red diocesana Lannaj Jeunes Pros, que promovió una cultura de la vida e invitó a la población a convertirse en constructora de paz.
Defender la dignidad de toda vida humana
La diócesis insistió en que la respuesta a la violencia no puede recaer únicamente en las instituciones públicas, sino que exige la participación activa de familias, educadores, asociaciones, comunidades religiosas, autoridades, fuerzas de seguridad, el sistema judicial, profesionales de la salud y toda la ciudadanía.
Monseñor Guiougou exhortó a rechazar el fatalismo y a defender "la dignidad sagrada de toda vida humana", alentando a trabajar por una sociedad "más fraterna, más justa y más pacífica".
El mensaje concluye con una oración para que "el Señor acoja a los difuntos en su paz, consuele a las familias afligidas y conceda a nuestro pueblo la fuerza para nunca perder la esperanza".+