126° aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de Itatí

  • 17 de julio, 2026
  • Corrientes (AICA)
En la misa central, Mons. José Larregain recordó que María de Itatí "permaneció aquí" a lo largo de la historia, acompañando al pueblo en tiempos de prosperidad y de dolor.

Al celebrarse el 126° aniversario de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de Itatí, el arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, presidió este jueves 16 la misa central en la basílica santuario, e invitó a los miles de peregrinos a convertirse en "testigos de esperanza y alegría".

Al comenzar su homilía, el prelado destacó que los fieles llegaron desde distintos puntos de la región, llevando "alegrías y esperanzas, pero también preocupaciones, cansancios y sufrimientos", para encontrarse con María, quien "nos acompaña en el camino de la vida y nos conduce siempre hacia su Hijo Jesucristo.

Al reflexionar sobre la Palabra de Dios, recordó que, aun en medio de las dificultades económicas, la incertidumbre de los jóvenes, la enfermedad o la falta de trabajo, "el Señor no abandona a su pueblo. Él sigue caminando con nosotros y continúa sembrando esperanza allí donde parece imponerse el desaliento". Asimismo, señaló que el Magníficat de María enseña que "la verdadera esperanza cristiana no nace de un optimismo ingenuo, sino de la certeza de que Dios sigue actuando en medio de nuestras fragilidades".

Monseñor Larregain aseguró que la alegría cristiana "no depende de que todo salga bien", sino que "brota del encuentro con Cristo y de la experiencia de sabernos amados por Él". En esa línea, afirmó que permanecer en el amor de Jesús permite descubrir "una fuerza interior capaz de sostenernos aun en medio de las pruebas".

En otro de los pasajes de su alocución, el prelado identificó cuatro "grandes tesoros" presentes en el alma del pueblo: "La fe sencilla y perseverante de nuestras familias", "la solidaridad con quienes" sufren, "la esperanza que nace de la oración" y "la alegría de la fe, esa alegría serena que ninguna crisis puede apagar porque tiene sus raíces en Dios".

Al concluir, recordó que María de Itatí "permaneció aquí" a lo largo de la historia, acompañando al pueblo en tiempos de prosperidad y de dolor, y exhortó a los peregrinos a renovar la confianza en Dios. "No permitamos que la desesperanza gane espacio en nuestros corazones. Caminemos junto a María, sosteniéndonos mutuamente como hermanos. Seamos, en nuestras familias, comunidades y lugares de trabajo, verdaderos testigos de esperanza y alegría", concluyó.+

[Texto completo de la homilía]