Card. Rossi: 'Cada cristiano es responsable del hambre del otro'

  • 4 de agosto, 2026
  • Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba invitó a "dejar de preguntarnos obsesivamente quién soy" para descubrir qué puede hacer cada uno por los demás.

El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, presidió el 2 de agosto la celebración eucarística del XVIII domingo del Tiempo Ordinario en la parroquia San Ignacio de Loyola, donde exhortó a los fieles a reconocer las necesidades de quienes los rodean y a comprometerse con el servicio, especialmente hacia los más pobres y quienes padecen distintas formas de hambre. 

Al reflexionar sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes, el purpurado destacó la actitud de Jesús, quien, tras conocer la muerte de Juan Bautista, renunció a su necesidad de soledad para atender a la multitud.

"El Señor, con esa gracia que se llama el olvido de sí, el olvidarse de la propia necesidad en favor de la necesidad de los demás, se quedó ahí atendiéndolos, curándolos", señaló. 

En ese marco, invitó a los cristianos a desarrollar una sensibilidad capaz de descubrir el sufrimiento ajeno. "Que sensibilicemos ese radar natural e instintivo que debería tener todo cristiano, capaz de captar dónde está habiendo más dolor en torno a mí, dónde estoy haciendo más falta", dijo, al recordar el ideal ignaciano de servir allí donde exista una mayor necesidad. Afirmó además que "cada cristiano es responsable del hambre del otro, sea hambre de amistad, de pan material, de comprensión, de justicia, de una palabra bien dicha o de perdón". 

El cardenal Rossi también cuestionó las excusas que suelen emplearse para desentenderse del sufrimiento de los demás. Al comentar la reacción de los discípulos que proponían despedir a la multitud, sostuvo que muchas veces se recurre a razonamientos aparentemente sensatos para evitar el compromiso. 

"Ofrecer lo poco que uno posee"
Frente a ello, recordó la respuesta de Jesús: "Denles ustedes de comer", una invitación a ofrecer generosamente lo poco que cada uno posee, confiando en que Dios multiplica aquello que se entrega con generosidad. 

En otro tramo de la homilía, el arzobispo insistió en que el verdadero problema no es la escasez de recursos sino la falta de solidaridad.

"El hambre es una opción", afirmó, al señalar que en el mundo se desperdician enormes cantidades de alimentos mientras millones de personas continúan padeciendo necesidades. Por ello, animó a comenzar por los gestos concretos hacia quienes están más cerca: un familiar, un vecino o cualquier persona necesitada de compañía, alimento o consuelo. 

Finalmente, recordó las palabras del papa Francisco sobre el juicio final y alentó a vivir una fe comprometida con las obras de misericordia. "Que hoy le entreguemos nuestra vida", concluyó, poniendo como ejemplo a san Ignacio de Loyola, quien renunció a vivir para sí mismo para ponerse enteramente al servicio de Dios y de los demás.+