Nigeria: irrumpen en una misa, secuestran fieles y asesinan a un sacerdote

  • 4 de agosto, 2026
  • Abuya (Nigeria) (AICA)
La violencia golpeó distintas regiones del país con ataques a una iglesia, una aldea y un presbítero. Crece la preocupación por la inseguridad que afecta a comunidades y agentes pastorales.

Una nueva jornada de violencia sacudió a Nigeria con el ataque de hombres armados a una iglesia durante la celebración de la misa, el asesinato de un sacerdote y un asalto contra una aldea que dejó decenas de personas secuestradas. Los hechos, ocurridos en distintas regiones del país, reflejan el persistente deterioro de la seguridad y el impacto que la violencia tiene sobre la población civil y las comunidades cristianas.

El episodio más grave se produjo el 2 de agosto en la iglesia de San José, en Inoyi, estado de Enugu, donde al menos siete hombres armados irrumpieron mientras se celebraba la Eucaristía.

Los atacantes secuestraron a un seminarista, un catequista y un fiel. Este último logró escapar al internarse en una zona boscosa cercana, mientras que el seminarista y el catequista permanecen cautivos.

El ataque volvió a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades cristianas, que en los últimos años han sufrido un aumento de los ataques durante celebraciones religiosas.

Confirman el asesinato de un sacerdote
La diócesis de Lokoja confirmó también la muerte del padre Samuel Opeyemi Oyetoro, asesinado en una emboscada ocurrida el 29 de julio en Church Road, Ajaokuta, estado de Kogi.

Según los informes, el sacerdote fue atacado con un machete. La confirmación del crimen, conocida en las últimas horas, renovó la preocupación por la seguridad del clero católico, frecuentemente blanco de secuestros y agresiones armadas.

Decenas de secuestrados en Zamfara
En el estado de Zamfara, al noroeste del país, hombres armados atacaron la aldea de Kasuwar Daji tras una ofensiva contra una base militar cercana.

Durante el enfrentamiento murieron un soldado y un policía, mientras que al menos 52 civiles fueron secuestrados, de acuerdo con fuentes locales.

Un clima de violencia persistente
Los secuestros extorsivos continúan siendo una de las principales fuentes de financiación de las bandas criminales que operan en Nigeria, especialmente en el noroeste, donde los denominados bandits perpetran ataques contra aldeas, saqueos y secuestros masivos.

A esta situación se suma la actividad de grupos yihadistas en el noreste del país. Pese a las operaciones militares desplegadas por las autoridades, la población continúa viviendo bajo una permanente amenaza, con ataques que afectan indistintamente a lugares de culto, comunidades rurales y agentes de pastoral.+