Córdoba recordó a Angelelli y sus compañeros mártires a 50 años de su entrega
- 5 de agosto, 2026
- Córdoba (AICA)
Con una misa en la catedral presidida por el Card. Rossi, la comunidad renovó el compromiso con el legado del obispo y demás beatos riojanos, testigos del Evangelio hasta dar la vida.
La comunidad arquidiocesana de Córdoba conmemoró este 4 de agosto el 50° aniversario del martirio de los beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera con una celebración eucarística en la catedral Nuestra Señora de la Asunción, presidida por el arzobispo, el cardenal Ángel Rossi SJ, seguida por el concierto Canto a Angelelli.
La jornada, convocada bajo el lema "Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo", reunió a fieles, sacerdotes, religiosos y comunidades para dar gracias por el testimonio de quienes entregaron su vida por fidelidad a Cristo y al pueblo.
En su homilía, el cardenal Rossi definió al beato Angelelli como "un hombre de las bienaventuranzas que hizo de su vida un Evangelio encarnado, un pastor que no dudó en oler a oveja mucho antes de que esa frase se hiciera un lema universal en boca del papa Francisco".
Asimismo, destacó que "recordar su figura no es mirar al pasado con nostalgia, sino encender en nosotros el fuego de un compromiso cristiano que urge en nuestro tiempo", porque el obispo riojano enseñó que "la fe no se vive al abrigo de los templos, sino en la intemperie, allí donde el pueblo sufre, sueña y lucha por su dignidad".
Un legado que interpela al presente
El purpurado afirmó que el lema episcopal de Angelelli resume su espiritualidad y su misión: "Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo". "Esta frase resuena como un mandato para todos nosotros y define la doble fidelidad de un auténtico profeta", destacó.
El cardenal Rossi recordó que el obispo mártir conocía profundamente a su pueblo y hacía propias sus alegrías y sufrimientos. "Angelelli supo escuchar y extendió la mano, propio de la sabiduría de quienes tienen bien conectadas la cabeza con el corazón y las manos", expresó.

También subrayó que su compromiso con los más pobres "lejos de ser una postura ideológica, era la consecuencia directa de su encuentro con la persona de Cristo". Y añadió: "Anunciar la Buena Noticia implicaba denunciar las estructuras de pecado que oprimían a sus ovejas. Fue precisamente esa fidelidad inquebrantable al mensaje de Jesús la que comenzó a incomodar a los poderosos, atrayendo sobre él la calumnia, la persecución y, finalmente, el martirio".
El desafío de escuchar el clamor de las nuevas periferias
En la parte final de la homilía, el arzobispo cordobés invitó a actualizar el testimonio de los mártires en las realidades actuales.
"Celebrar la memoria del beato Enrique Angelelli nos desafía a hacernos una pregunta incómoda: ¿dónde tenemos puestos hoy nuestros oídos?", planteó.
Y sostuvo que "la Iglesia está llamada a actualizar el testimonio de este obispo mártir", por lo que "no podemos ser cristianos indiferentes al clamor de las nuevas periferias existenciales, de los nuevos desocupados, de los niños vulnerados por los adultos, de los jóvenes atrapados en la droga o las apuestas online, de las familias que no logran parar la olla, de los jubilados que tienen que optar entre comer o medicarse y de las personas con discapacidad que han debido abandonar sus terapias".
Finalmente, exhortó a los fieles a vivir el legado de Angelelli con valentía y esperanza. "Tener un oído en el Evangelio nos exige volver constantemente a la frescura de la Palabra de Dios; tener un oído en el pueblo nos pide salir de nuestras burbujas y aprender a discernir los signos de los tiempos a través del dolor y la esperanza de los más vulnerables", afirmó.
Al concluir, encomendó a la comunidad a la intercesión de los cuatro mártires: "Que el beato Enrique Angelelli y sus compañeros mártires nos concedan un corazón compasivo, una mirada profética y unos pies dispuestos a gastarse por el Reino de Dios. Que sepamos ser, como ellos, constructores de paz, servidores de la verdad y testigos alegres de la esperanza que no defrauda".+