Iglesia y sectores sociales renovaron el diálogo para construir consensos

  • 8 de agosto, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
Cerca de 80 referentes participaron de una jornada que abordó educación, inteligencia artificial, trabajo, empresa y los desafíos éticos de la cultura digital.

La sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), en el barrio porteño de Retiro, fue escenario el 6 de agosto del 3.º Encuentro de Encuentro Argentina, una iniciativa orientada a fortalecer el diálogo plural y la convergencia entre distintos sectores de la sociedad.

La jornada fue organizada conjuntamente por la Comisión Nacional de Justicia y Paz (CNJP) y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), y reunió a cerca de 80 referentes de ámbitos diversos.

La actividad estuvo coordinada por Ayelén Tomasini, presidenta de la CNJP, y Guillermo Fernández, director de Relaciones Institucionales de Aciera. También participó el presidente de la alianza evangélica, pastor Christian Hooft.

Monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, dio la bienvenida y destacó la importancia de fortalecer los vínculos y el diálogo intersectorial ante los desafíos que atraviesa el país.

Un panel sobre los desafíos del presente
El momento central fue un panel de diálogo transversal, moderado por Guillermo Jensen, docente de Derecho e investigador, que reunió perspectivas del sector empresario, educativo, tecnológico y comunitario.

Jorge Cassará, socio-gerente del Laboratorio Cassará, planteó la responsabilidad del empresariado nacional en la generación de empleo y en el fortalecimiento de las cadenas de valor. También destacó la necesidad de desarrollar estrategias genuinas de responsabilidad social empresaria, con especial atención a la formación en oficios y al vínculo entre las empresas y los jóvenes desde la escuela secundaria.

Por su parte, Adrián Álvarez, presidente del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), reflexionó sobre el papel de la educación confesional y comunitaria frente a los acelerados cambios culturales y tecnológicos. Subrayó la importancia de formar en valores y pensamiento crítico y destacó la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV como referencia para custodiar la dignidad de la persona y la educación integral ante el desarrollo de la inteligencia artificial.

Gustavo Riesgo, director de Artificial Intelligence & Digital Humanities, centró su intervención en la expansión de la inteligencia artificial y la necesidad de abordarla desde un antropocentrismo ético, frente a cualquier forma de determinismo tecnológico.

En esa línea, sostuvo que el diseño y la implementación de la IA deben estar subordinados a la dignidad humana y orientados al desarrollo integral de las personas. La tecnología, señaló, no puede convertirse en un fin en sí mismo ni en un regulador autónomo de la vida social.

Mauro Berenstein, presidente de la DAIA, puso el foco en la educación y el valor de los vínculos humanos frente al avance de los entornos digitales. Advirtió sobre la denominada "intoxicación algorítmica" que afecta especialmente a las nuevas generaciones y remarcó la necesidad de formar en valores y discernimiento para evitar que las redes sociales amplifiquen discursos de odio.

Educación, trabajo y tecnología
El encuentro permitió identificar algunos ejes comunes entre las distintas intervenciones. Uno de ellos fue la necesidad de una mayor intersectorialidad, a partir de la convicción de que los desafíos complejos del país no pueden ser abordados de manera aislada por el Estado, las Iglesias, las empresas, la academia o las organizaciones sociales.

También se puso en valor el papel de los docentes como referentes capaces de ofrecer contención, transmitir valores y acompañar a las nuevas generaciones en un contexto marcado por la incertidumbre y la transformación tecnológica.

Ante la presencia creciente de la inteligencia artificial y la cultura digital, los participantes plantearon además la necesidad de repensar la educación de niños y jóvenes, procurando preservar el pensamiento crítico, la ética y la presencia humana en los procesos formativos.

Otro de los ejes fue la vocación empresarial, entendida como una actividad que, además de generar riqueza, empleo e innovación, debe asumir una responsabilidad social y contribuir al desarrollo humano integral.

Como síntesis transversal, se reafirmó que la dignidad de la persona no puede reducirse a su productividad ni a su relación con los algoritmos, sino que encuentra una dimensión fundamental en la vida comunitaria y en el encuentro con los demás.

"La belleza de lo humano"
Al finalizar la jornada, monseñor Braida invitó a los participantes a contemplar la belleza de lo humano, que ?según explicó? no reside en la perfección exterior, sino en la capacidad de encontrarse y reconocerse como hermanos.

El obispo destacó la importancia de la empatía, la escucha y el diálogo sincero como caminos para salir de uno mismo, ponerse en el lugar del otro y comprender que nadie puede realizarse en soledad.

Asimismo, alentó a sostener estos espacios de encuentro como un estilo de vida capaz de transformar las relaciones cotidianas. Para ello, consideró prioritario cuidar la interioridad, recuperar el silencio y volver al centro de uno mismo para renovar las fuerzas y convertirse en instrumentos de paz, esperanza y construcción de puentes en la sociedad.

Más información, en www.episcopado.org y redes sociales.+