Morón: la comunidad diocesana celebró a sus diáconos permanentes y sus familias

  • 12 de agosto, 2026
  • Morón (Buenos Aires) (AICA)
El obispo Alejandro Benna presidió la Eucaristía y destacó la misión de quienes ejercen este ministerio en las periferias geográficas y culturales de la diócesis.

En la fiesta litúrgica de san Lorenzo, diácono y mártir, la comunidad diocesana de Morón celebró el Día Nacional del Diácono Permanente con una Eucaristía de acción de gracias por la vida y el ministerio de sus diáconos, junto con sus familias.

La celebración fue presidida el 10 de agosto por el obispo de Morón, monseñor Alejandro Benna, y contó con la participación de sacerdotes de la diócesis, diáconos permanentes y sus esposas. Al finalizar, la comunidad compartió un espacio fraterno.

Durante la homilía, el obispo destacó que la ordenación diaconal tiene una identidad profundamente vinculada al servicio de la caridad, de la Palabra y de la liturgia. En ese marco, subrayó la importancia de acompañar y promover la creación de comunidades en las "fronteras geográficas y culturales", especialmente allí donde la acción evangelizadora encuentra mayores dificultades para llegar.

"Nos consta que muchos están en zonas bastante periféricas y complejas, pero esta tensión por salir debe habitar siempre en nosotros", afirmó, al alentar a los diáconos a vivir una Iglesia en salida.

Monseñor Benna también reflexionó sobre las palabras de Jesús acerca del grano de trigo que muere para dar fruto y vinculó esa imagen con la vocación al servicio. "Servir y dar la vida es morir. Pero es para una vida más plena y más grande", expresó.


El pastor diocesano reconoció que esta lógica del Evangelio puede resultar contracultural en una sociedad marcada por el individualismo. Sin embargo, sostuvo que para quien vive convencido de la fe cristiana, el don de sí mismo puede convertirse en "fuente de un gozo tremendo, como quien descubre la perla preciosa".

El don de la familia y la misión
En otro tramo de su homilía, el obispo puso en valor la dimensión familiar de la vida de los diáconos permanentes y destacó especialmente la experiencia de la paternidad.

"Qué misterio tan hermoso es haber podido dar vida a una criatura, algo que en una sociedad individualista a menudo se va perdiendo", señaló. Para monseñor Benna, esa experiencia constituye también una fuente de alegría y una sabiduría que puede iluminar la responsabilidad y el ministerio de los diáconos.

Al referirse a san Lorenzo, el obispo de Morón recordó su disponibilidad para el servicio, su ministerio vinculado a la Eucaristía y su fidelidad a Cristo hasta el martirio.

Aunque reconoció que el testimonio cristiano actual no suele implicar un martirio cruento, remarcó, siguiendo la enseñanza de san Pablo VI, la necesidad de que los cristianos sean verdaderos testigos.

"Hoy alguien le cree a la Iglesia no porque habla mucho, sino porque ve testigos", afirmó. Y concluyó invitando a pedir al Señor "la gracia de ser sal y luz, para que nuestra vida sea hermosa y apasionante".+