León XIV: 'Somos la Iglesia de Jesucristo en un mundo atormentado que busca la paz'
- 16 de agosto, 2026
- Castel Gandolfo (Italia) (AICA)
En el Ángelus dominical, el Papa afirmó que la fe permite reconocer que "la mesa de Dios está preparada para todos" y cuestionó las desigualdades y discriminaciones que vulneran la dignidad humana.
El papa León XIV presidió este 16 de agosto la oración del Ángelus desde la Villa Pontificia de Castel Gandolfo, donde reflexionó sobre el Evangelio de la mujer cananea y destacó la importancia de una fe humilde, perseverante y abierta a todos. Ante los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de la Libertad, el pontífice llamó también a la Iglesia a comunicar la paz de Cristo "más allá de las fronteras ya trazadas".
Al recordar la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, celebrada el día anterior, León XIV ponderó la relación "indisoluble" entre María y su Hijo y señaló que la resurrección de Cristo no debía ser entendida solamente como un acontecimiento del pasado, sino como "una vida nueva que nos compromete".
La fe perseverante de la mujer cananea
El Papa centró su reflexión en la mujer cananea que acudió insistentemente a Jesús para pedir por su hija. Destacó que, aunque pertenecía a un pueblo extranjero, había reconocido en Jesús al Mesías y confiaba en Él.
León XIV subrayó que aquella mujer no buscaba algo para sí misma, sino la paz y la liberación para su hija. A pesar de los obstáculos y de la aparente resistencia que encontró, perseveró en su pedido hasta recibir de Jesús el reconocimiento de su fe: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas".
A partir de este pasaje, el pontífice afirmó que la Iglesia también estaba llamada a dejarse sorprender por la acción de Dios y a reconocer su presencia incluso en encuentros y situaciones que podían trastocar sus propios planes. "Su misión es anticipada por la gracia divina, que actúa en lo más recóndito de las conciencias", señaló, y exhortó a "aguzar el oído, abrir los ojos y el corazón" para descubrir aquello que Dios quería comunicar.
"La mesa de Dios está preparada para todos"
El Papa presentó a la mujer cananea como un ejemplo de "humildad y determinación" y destacó que su fe permitía comprender que la mesa de Dios estaba preparada para todos. "Gracias a su fe, aprendemos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas, porque cada uno tiene su propio lugar junto al Padre", afirmó.
En este sentido, advirtió que, a la luz del Evangelio, resultan "insoportables las desigualdades, las discriminaciones y las barreras que pisotean la dignidad de tantos hijos e hijas de Dios".
Finalmente, el Papa recordó que la Iglesia está llamada a anunciar a Cristo en medio de un mundo atravesado por conflictos y sufrimientos. Citando su encíclica Magnifica humanitas, afirmó que los cristianos son "la Iglesia de Jesucristo en un mundo atormentado, un mundo que busca la paz", e invitó a confiar la misión de la Iglesia a la intercesión de María.
León XIV concluyó evocando el Magníficat como "el canto de quien ya ve la realidad con la mirada de Dios y, por eso, no pierde la esperanza y actúa con caridad".+