Mons. García Cuerva: 'Tenemos que dejarnos conmover por el dolor del otro'

  • 18 de agosto, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
En su homilía dominical, el arzobispo de Buenos Aires llamó a superar las fronteras personales, escuchar a quienes sufren y preparar el corazón para la visita de León XIV.

En su homilía dominical, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, invitó a mirar el Evangelio de la mujer cananea como una llamada a dejarse interpelar por el sufrimiento de los demás y a cruzar las propias fronteras.

Al reflexionar sobre el pasaje del Evangelio de Mateo, destacó que Jesús "sale de su zona de confort" y se adentra en tierras paganas, en Tiro y Sidón, para encontrarse con una mujer que, aunque permanece anónima, tiene un dolor concreto: su hija está gravemente atormentada.

"Si bien no sabemos su nombre, sí conocemos su dolor", señaló el arzobispo, quien subrayó la insistencia de aquella mujer que clama: "Señor, socórreme". Para monseñor García Cuerva, ese sufrimiento "conmueve el corazón de Cristo", que finalmente reconoce la grandeza de su fe y concede lo que pide.

El prelado contrapuso esta escena con la del Evangelio del domingo anterior, cuando Pedro duda al caminar sobre las aguas. "Hoy, las antípodas: una mujer cananea, una mujer que no es del pueblo judío, pero que está atravesada por el dolor, y entonces su clamor conmueve a Jesús", explicó.

Madres y abuelas que no bajan los brazos
A partir de la figura de la mujer cananea, García Cuerva recordó a "tantas mujeres de nuestro pueblo, tantas madres, tantas abuelas" que continúan luchando por sus hijos y nietos en situaciones de enorme dificultad.

Mencionó especialmente a quienes acompañan a hijos atravesados por el alcohol y las drogas, a quienes tienen alguna discapacidad o están privados de su libertad. Son mujeres, dijo, sostenidas por "un amor incomprensible, un amor incondicional" que se convierte en "un motor interno" para seguir adelante.

El arzobispo porteño también cuestionó las actitudes con las que muchas veces se intenta apartar rápidamente el sufrimiento ajeno. Recordó que los discípulos pidieron a Jesús que atendiera a la mujer porque sus gritos los molestaban.

"Creo que no nos podemos hacer los tontos", afirmó. Y agregó que también nosotros tenemos que "dejarnos conmover por el dolor, por el clamor", particularmente de aquellas madres y abuelas que ofrecen "una lección de fe y una lección de esperanza".

En ese sentido, advirtió sobre el uso de la palabra "articular" cuando puede convertirse en una manera de derivar los problemas para que otro se haga cargo. "Articular es como me saco el problema de encima y que se ocupe otra organización", cuestionó.

Cruzar las fronteras personales
El arzobispo porteño propuso luego trasladar la actitud de Jesús a la vida cotidiana y preguntarse cuáles son las propias "zonas de confort".

"Cuando creemos que pensamos y tenemos la verdad, y entonces me quedo en lo que pienso, me quedo en lo que creo, no quiero entrar en diálogo con los que son distintos", explicó.

Según monseñor García Cuerva, encerrarse entre quienes piensan de la misma manera "va generando cada vez más intolerancia" y alejando a las personas de la diversidad. Por eso recordó el llamado del papa Francisco a construir una "cultura del encuentro".

"El encuentro es con todos y el encuentro es con los demás, y los demás seguramente sean distintos, pero no por eso dejan de ser mi hermano, no por eso son mis enemigos", sostuvo.

Y planteó a la comunidad una serie de preguntas: "¿Cuáles son nuestras fronteras? ¿Cuáles son nuestras zonas de confort de las que no queremos salir y que nos hacen intolerantes y creemos ser dueños de la verdad?".

Los niños y los "demonios" de la actualidad
En el contexto del Día del Niño, el arzobispo vinculó el Evangelio con las situaciones que afectan a las infancias y adolescencias. Recordó que la mujer cananea tenía una hija atormentada y preguntó cuáles son hoy los "demonios" que afectan a tantos chicos.

Enumeró entre ellos la adicción al juego y a las drogas, la utilización de niños como "soldaditos" por parte de organizaciones narcos, los abusos, la baja calidad educativa, el egoísmo, la indiferencia y el maltrato.

"Los niños son nuestro presente y nuestro futuro", afirmó, y llamó a preguntarse "qué país les dejamos".

También expresó preocupación por "los números alarmantes de niños y adolescentes que intentan o consiguen suicidarse", a los que calificó como "números brutales". Ante esta realidad, sostuvo que "como sociedad, nos tenemos que hacer cargo" y hasta "pedir perdón por la sociedad que les dejamos".

Preparar el corazón para la visita de León XIV
Hacia el final de la homilía, monseñor García Cuerva vinculó este llamado a salir de las fronteras con la próxima visita del papa León XIV a la Argentina.

"Cuánto necesitamos que nos visite el pastor para confirmarnos en la fe y para impulsarnos a la misión", expresó. Consideró que la llegada del pontífice puede ayudar a que la Iglesia argentina también "salga de nuestra zona de confort", cruce fronteras y anuncie el Evangelio a todos.

En esa línea, recordó la figura de san Pablo, presentado en la segunda lectura como "Apóstol de los paganos". "Nosotros queremos también llegar con el Evangelio a todos, porque creemos que todos necesitan de la buena noticia de Jesús", afirmó.

Para el arzobispo porteño, la visita de León XIV será, en ese sentido, "un impulso misionero para nuestra Iglesia".

Finalmente, invitó a preparar el corazón para la llegada del Papa y relacionó esa preparación con la construcción del bien común y de "la civilización del amor", entendida como un camino de encuentro entre todos y de hospitalidad "con los pequeños, con los que sufren, como aquella mujer cananea del Evangelio".+