Mons. Larregain: 'María es Reina porque primero aprendió a ser servidora'

  • 24 de agosto, 2026
  • Corrientes (AICA)
En la fiesta de la Bienaventurada Virgen María Reina, el arzobispo de Corrientes destacó la humildad, la disponibilidad y el amor como caminos para vivir la fe en medio de las dificultades.

En la celebración de la fiesta de la Bienaventurada Virgen María Reina, el arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, invitó a la comunidad a profundizar en el sentido cristiano de reconocer a María como Reina y a descubrir en ella un modelo de humildad, confianza y servicio.

Luego de la procesión por las calles del barrio, el arzobispo correntino reflexionó sobre la Palabra de Dios y recordó la imagen del profeta Isaías: "El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz". Señaló que esta promesa mantiene plena actualidad porque "la oscuridad nunca tiene la última palabra", ya que Dios puede hacer surgir una luz incluso cuando parece que todo está apagado.

Una realeza fundada en el servicio
A partir del relato de la Anunciación, monseñor Larregain destacó la respuesta de María ante la misión recibida: "Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu palabra".

"María es Reina porque primero aprendió a ser la servidora del Señor", afirmó. Su realeza, explicó, no se relaciona con el poder, los privilegios o los honores, sino con "la humildad, la disponibilidad, el amor y el servicio".

El arzobispo subrayó que, después de ponerse al servicio de Dios, María salió al encuentro de los demás. Por eso invitó a reconocer que el servicio cristiano comienza muchas veces en los espacios más cercanos: la familia, los vecinos y la propia comunidad.

"¿Cuál será la corona de María? La humildad. Su poder será el amor y su grandeza será la disponibilidad", expresó.

"Donde está María, siempre nos conduce hacia Jesús"
Monseñor Larregain recordó que María nunca se coloca en el centro de su propia existencia, sino que conduce permanentemente hacia Cristo. "Donde está María, siempre ella nos conduce hacia Jesús", afirmó.

En este sentido, vinculó la figura de la Virgen con las distintas oscuridades que atraviesan las personas y las comunidades: preocupaciones, heridas, dificultades económicas, conflictos familiares, adicciones, violencia, pobreza, indiferencia y pérdida de esperanza.

Frente a estas realidades, señaló que la presencia de Cristo no significa que los problemas desaparezcan de manera inmediata, sino que "ya no caminamos solos". Dios permanece junto a quienes atraviesan el dolor y sostiene el camino de la esperanza.

Una Madre cercana que acompaña
El arzobispo también puso en relación la celebración con la procesión por el barrio, durante la cual pudieron observarse distintas situaciones de la vida cotidiana, desde familias y personas que pedían una bendición hasta quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

"María reina porque es cercana. Es la Madre que acompaña, es la Madre que intercede, que sostiene", afirmó, e invitó a la comunidad no solo a caminar, sino también a aprender a mirar y reconocer las necesidades de quienes están alrededor.

Finalmente, recordó que "la santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en permitir que Dios haga cosas grandes en nosotros cuando somos capaces de abrirle el corazón".

Monseñor Larregain pidió que María Reina ayude a los fieles a pasar de las tinieblas a la luz de Cristo, a confiar cuando no comprenden, servir sin buscar reconocimiento y permanecer firmes ante las dificultades, siguiendo su ejemplo de entrega y disponibilidad.+