La sinodalidad pide renovar los consejos pastorales y abrirlos al discernimiento

  • 26 de agosto, 2026
  • Bogotá (Celam) (AICA)
Un encuentro virtual del CELAM analizó los números 103 al 106 del Documento Final y compartió experiencias de Argentina, Italia y Venezuela para fortalecer la corresponsabilidad eclesial.

El sexto encuentro virtual sobre la implementación del Sínodo de los Obispos puso el foco en la renovación de los consejos y las asambleas pastorales de diócesis y parroquias, con criterios orientados a fortalecer la participación de todo el pueblo de Dios.

La jornada tomó como referencia los números 103 al 106 del Documento Final del Sínodo y buscó ofrecer herramientas concretas para que estos organismos se conviertan en espacios efectivos de escucha, discernimiento, corresponsabilidad y toma de decisiones.

El teólogo venezolano Rafael Luciani, perito del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y de la Secretaría General del Sínodo y miembro de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo sobre la sinodalidad, señaló que esta etapa constituye una "ulterior recepción del Concilio Vaticano II". Según explicó, el Documento Final, asumido por el papa Francisco como magisterio ordinario, constituye la referencia para el proceso de implementación previsto hasta 2028.

Luciani recordó que la sinodalidad tiene raíces en la experiencia de las primeras comunidades cristianas y mencionó especialmente el Concilio de Jerusalén, narrado en los Hechos de los Apóstoles, como ejemplo de una decisión alcanzada mediante la escucha, el debate y el discernimiento comunitario.

Consejos y asambleas con participación real
Las asambleas pastorales fueron presentadas como espacios destinados a reunir a la comunidad para leer la realidad, reconocer desafíos y definir prioridades pastorales. El proceso debería articularse "desde abajo hacia arriba", vinculando comunidades, capillas, parroquias, diócesis y organismos continentales.

En cuanto a los consejos pastorales, Luciani planteó que deben ser equipos estables, colegiados y representativos, y no grupos reducidos vinculados exclusivamente con el párroco o el obispo. Su composición debe incorporar las distintas realidades eclesiales, especialmente mujeres, jóvenes, personas pobres o excluidas, personas con discapacidad y familias.

También subrayó la necesidad de garantizar libertad para expresar opiniones y superar una dinámica limitada a recibir información. El desafío, afirmó, es pasar a un proceso de "escuchar, discernir y decidir".

En este marco, explicó que cuando una consulta desemboca en una votación, esta no debería entenderse únicamente como un procedimiento consultivo. La autoridad conserva su responsabilidad, pero cuando adopta una decisión diferente de la expresada por la comunidad debe explicar las razones. A esto se suman la transparencia y la rendición de cuentas, también en la acción pastoral.

Una experiencia nacida en Argentina
El presbítero argentino Pedro Brassesco compartió la experiencia de una parroquia recientemente creada en la diócesis de Gualeguaychú, que comenzó su actividad en julio de 2025.

Desde el inicio se conformaron el Consejo Pastoral Parroquial y el Consejo de Asuntos Económicos, con el objetivo de integrar comunidades que anteriormente pertenecían a distintas parroquias. Posteriormente, una asamblea parroquial permitió definir cinco orientaciones pastorales relacionadas, entre otros temas, con la familia, los jóvenes, la escucha y la cercanía.

El padre Brassesco explicó que el proceso buscó superar consejos reducidos o designados exclusivamente por el párroco para avanzar hacia una representación más amplia de la comunidad. También destacó el valor de la "conversación en el Espíritu" como herramienta para aprender a discernir juntos.

La experiencia de Italia
Serena Noceti, teóloga italiana y especialista en eclesiología y sinodalidad, presentó el proceso sinodal desarrollado en Italia entre 2021 y 2025, que involucró a las 225 diócesis y unas 25.000 parroquias.

Durante la primera etapa participaron unas 500.000 personas en grupos y asambleas. El proceso permitió recoger miles de aportes y elaborar propuestas operativas para las Iglesias locales.

Noceti destacó especialmente una situación de tensión durante una de las asambleas nacionales, cuando los participantes cuestionaron un documento que consideraban alejado del proceso previamente acordado. La asamblea rechazó el texto, pidió una nueva instancia de trabajo y devolvió al comité sinodal la responsabilidad de elaborar una nueva síntesis.

Para la teóloga, aquella experiencia mostró que una Iglesia sinodal necesita transparencia, rendición de cuentas, espacios reales de participación y capacidad para escuchar las voces críticas. El proceso italiano concluyó con nuevas propuestas para fortalecer los organismos pastorales como ámbitos de corresponsabilidad y discernimiento.

Organismos vivos de comunión
Desde Venezuela, Anarelys Ugas presentó la experiencia de la diócesis de La Guaira, donde los consejos presbiteral, diocesano de pastoral y parroquiales participan en la elaboración de estatutos, planes pastorales y procesos de evaluación.

Ugas insistió en que estos organismos no pueden existir solamente de manera formal. Deben ser "espacios vivos de comunión, de participación y de misión", capaces de escuchar, discernir y asumir responsabilidades.

También llamó a incorporar a quienes están alejados de la Iglesia y a garantizar la presencia de los sectores más vulnerables. "Nadie ejerce un ministerio de manera aislada", recordó, al subrayar que la corresponsabilidad evangelizadora pertenece a todo el Pueblo de Dios.

El encuentro concluyó reafirmando que la implementación del Sínodo hasta 2028 requiere revisar estructuras, renovar prácticas y generar espacios en los que la participación no sea meramente formal, sino parte efectiva del discernimiento y la misión de las Iglesias locales.+