De Francisco a León: la comunicación de la Iglesia en el siglo XXI
- 28 de agosto, 2026
- Neuquén (AICA)
En una reflexión de Lucrecia Casemajor, se compara el legado del pontífice y la propuesta de su sucesor para pensar los desafíos de la comunicación eclesial en la era digital.
Tras el anuncio de la visita del papa León XIV a la Argentina, la periodista y comunicadora de la diócesis de Neuquén, Lucrecia Casemajor, propone una reflexión sobre la evolución del magisterio pontificio en materia de comunicación, desde el pontificado de Francisco hasta los nuevos desafíos que plantea la inteligencia artificial y la cultura digital.
Luego del anuncio oficial de la visita del papa León XIV a estas tierras del continente latinoamericano, además de expresar de diferentes maneras la alegría que nos provoca, todo lo que de él se comunica nos va llenando la bitácora de este, nuestro viaje personal y comunitario ante su llegada.
Para quienes ejercemos la responsabilidad de interpretar, comunicar y difundir la centralidad del Reino según Jesús -Evangelio en mano- y por ende las maneras de hacerlo de nuestra Iglesia, la propuesta es orar, escuchar, discernir y decidir qué caminos tomar para descifrar a este hombre en toda su estatura. Como Vicario de Cristo y como Jefe de Estado. Se me ocurre de lectura obligatoria, la nota publicada por José Miguel Illanes Fernández -responsable de la Oficina de Comunicación del Arzobispado de San Juan de Cuyo- para mirar con lupa y comprender el estilo de comunicación de nuestro Santo Padre tan generoso, contundente y eficaz.
Hablar de Francisco y León como comunicadores del Evangelio y de nuestra Iglesia para el mundo entero, implica recorrer la evolución y la revolución comunicadora expresados en sus mensajes para las Jornadas de Comunicación Social de cada año.
La comunicación en el magisterio pontificio reciente muestra un tránsito claro. En sus mensajes podemos contemplar e intuir: desde un entusiasmo inicial por las posibilidades de la red hasta una preocupación ética profunda por la identidad humana ante la tecnología.
Cuatro etapas de Francisco
En un primer momento (2014-2015), Francisco manifestó lo que venía batallando desde hacía años: una comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. Es justo recordar que ya en los 90, a raíz de la profunda crisis política, social y económica de la Argentina empezó a hacer un llamado explícito a superar la fragmentación mediante el diálogo entre la política, las religiones y los sectores sociales marginados.
Definió a internet como un "don de Dios", enfatizó que la comunicación debe servir para derribar muros y acortar distancias, y puso el acento en la "ternura".
Alegra pensar que el mensaje siguiente lo baja desde la Trinidad. Pide comunicar la familia como lugar privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor y la señala como el primer lugar donde aprendemos a comunicar y a convivir con la diferencia.
El objetivo principal es que la comunicación sirva para que las personas se sientan más cercanas las unas a las otras.

En una segunda etapa (2016-2018), en el marco del Jubileo de la Misericordia de 2016, usó el lema "Comunicación y Misericordia: un encuentro fecundo", donde propuso que fuera un canal de reconciliación que evitara la hostilidad. Y nos pidió algo de lo más bello: que el lenguaje y la comunicación sean herramientas de sanación, perdón y cercanía.
Denunció especialmente la manipulación a través de las fake news, y sostuvo que la verdad es lo único que nos hace libres. Solicitó un periodismo al servicio de la resolución de conflictos y no una mera "fotocopia" de la realidad.
En el periodo de 2019 a 2021, la advertencia se centró en el riesgo de que lo digital nos desconecte de lo físico porque estar "conectados" no significa formar una comunidad real; la verdadera comunidad requiere solidaridad y rostro concreto.
Asimismo, propuso el valor de la narración para enfrentar la fragmentación, contando historias con raíces y memoria para no perder nuestra identidad.
Como frase de cabecera: "Gastar las suelas de los zapatos", con la que pidió testigos que realicen una verificación directa de la realidad para verla de primera mano.
La etapa más reciente de Francisco (2022-2025) se centró en la interioridad humana frente a la automatización. Nos dijo que "en esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano". Distinguió explícitamente la capacidad de procesamiento de las máquinas (inteligencia) de la capacidad humana de dar sentido (sabiduría).
Advirtió sobre los deepfakes y la "contaminación cognitiva" que borra la frontera entre lo real y lo simulado.
Y enfatizó: "Ante todo, conviene despejar el terreno de lecturas catastrofistas y de sus efectos paralizantes. Hace un siglo, Romano Guardini, reflexionando sobre la tecnología y el hombre, instaba a no ponerse rígidos ante lo "nuevo" intentando "conservar un mundo de infinita belleza que está a punto de desaparecer".
León XIV y su mensaje de 2026
Su primer mensaje para las Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales lo llamó significativamente: "Custodiar voces y rostros humanos". Continúa la línea de Francisco y eleva la preocupación hacia la protección física y simbólica de la identidad.
Lo sagrado para el Santo Padre, se manifiesta en el amor divino expresado en la identidad única de cada persona humana a través del rostro y la voz. Hay un desafío: no podemos dejar que nos roben la voz y el rostro, vaciando de significado la presencia humana.
"Custodiar rostros y voces humanas significa conservar este sello, este reflejo indeleble del amor de Dios. No somos una especie hecha de algoritmos bioquímicos definidos de antemano. Cada uno de nosotros tiene una vocación insustituible e inimitable que surge de la vida y que se manifiesta precisamente en la comunicación con los demás", dijo León XIV.
Llamó a generar una nueva alfabetización para una formación crítica que incluya lo humanístico que permita comprender cómo los algoritmos modelan nuestra percepción.
Y finalizó su mensaje diciendo: "Necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del hombre, hacia la cual orientar también toda innovación tecnológica".
Así, el Santo Padre -tan León y tan agustino- se muestra hermanado en la búsqueda de sentido de Francisco y nos regala el despliegue de la riqueza de sus formas conforme a cada lugar y a cada necesidad.
Algunas percepciones sobre el lenguaje
El papa Francisco se centró en el lenguaje del encuentro y la escucha, con su acento puesto en lo pastoral y social. Se enfocó en el proceso de la comunicación: cómo nos acercamos, cómo nos escuchamos y cómo evitamos el conflicto. Su tono es el de un pastor que busca sanar las heridas de la polarización y la agresividad. Se centra en la actitud del comunicador.
El papa León XIV acentúa el lenguaje de la identidad y de la realidad. Su lenguaje es más ontológico y humanista. Ante la crisis de lo sintético (IA, deepfakes), León XIV se enfoca en la esencia del ser humano: lo que no puede ser replicado por una máquina. Su tono es el de un custodio que protege lo sagrado de la persona. Se centra en la verdad física del ser humano.
Mientras el papa Francisco nos enseñó "cómo" hablar, con mansedumbre y sin muros, León XIV nos está urgiendo a salvar a "quién" habla, para que sea una persona de carne y hueso y no un simulacro.+