México: la Iglesia abre sus puertas a las familias de los desaparecidos

  • 31 de agosto, 2026
  • Ciudad de México (AICA)
Con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el episcopado pidió abrir las iglesias y acompañar a estas familias. Se busca a más de 134 mil personas.

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora cada 30 de agosto, el Diálogo Nacional por la Paz -iniciativa en la que participa la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), junto a religiosos, jesuitas y laicos- pidió a los líderes religiosos de todo el país abrir las iglesias y acompañar a las familias de los más de 130 mil personas desaparecidas en México.

"La realidad de las personas desaparecidas en México nos interpela profundamente", señala el comunicado. El texto añade una intención todavía más clara: "Queremos hacer nuestras sus causas, acompañar solidariamente a sus familias y abrir nuestras iglesias para acogerlas".

El documento propone recibir a las familias buscadores en las celebraciones religiosas, facilitar espacios para instalar "buzones de paz", nombrar explícitamente a los desaparecidos durante las oraciones y acompañar las actividades organizadas por los colectivos el próximo 30 de agosto.

Una cifra detrás de la que hay miles de hogares
De acuerdo con los registros del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (Rnpdno), la cifra oficial en México rebasa los 134 mil casos. El indicador mantiene una dinámica de permanente actualización, contabilizándose a principios de agosto un total de 134.512 personas con paradero desconocido.

El Registro incluye personas desaparecidas y no localizadas, por lo que, jurídicamente, no todos los casos corresponden al delito específico de desaparición forzada.

Cuando las familias tuvieron que salir a buscar
Ante los retrasos, omisiones y dificultades institucionales, cientos de familias comenzaron a organizarse. 

Hay madres en México que aprendieron a utilizar una pala, una varilla de búsqueda, mapas, expedientes y hasta técnicas para reconocer alteraciones en la tierra. No era su intención convertirse en investigadoras, solo buscan respuestas a la ausencia de un hijo, una hija, un esposo o un hermano que desapareció. Son conocidas como "madres buscadoras", aunque entre quienes recorren campos, fosas, hospitales, servicios forenses y fiscalías, también hay hermanas, esposas, hijas, padres y otros familiares.

Una Iglesia que no mira el dolor desde lejos
El mensaje de los obispos mexicanos llega en un momento significativo. Durante su visita a México a comienzos de agosto, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, se reunió con integrantes del Diálogo Nacional por la Paz. Entre los testimonios que escuchó estuvo precisamente el de una "madre buscadora".

El cardenal Parolin resumió entonces una idea profundamente cristiana: "La paz comienza con la empatía al dolor del otro". De aquí viene también el sentido del llamado de los obispos. Abrir una parroquia no resuelve una investigación, rezar no sustituye el trabajo de una fiscalía, acompañar una marcha no identifica restos.

Pero la fe tampoco nos permite quedar indiferentes: consolar al afligido es una obra de misericordia; escuchar es reconocer la dignidad de quien sufre; pronunciar durante la oración a alguien desaparecido significa recordar que, detrás de cada expediente, continúa existiendo una persona.

Para los cristianos, acercarse a esa herida no significa resignarse ante ella. Significa acompañar, exigir verdad y justicia, sostener la esperanza y negarse a aceptar que alguien pueda desaparecer también de nuestra memoria.+