Añatuya: la vida consagrada celebró la comunión y la misión compartida
- 8 de septiembre, 2026
- Añatuya (Santiago del Estero) (AICA)
Numerosos religiosos y religiosas de esa diócesis santiagueña y de la región del Noroeste Argentino dieron gracias a Dios por la diversidad de carismas y servicios al Pueblo de Dios.
La casa de las Hermanas de la Cruz de Quimilí fue epicentro el 6 de septiembre del Encuentro de la Vida Religiosa de la diócesis de Añatuya, que reunió a numerosos hermanos y hermanas pertenecientes a distintas comunidades y congregaciones religiosas en esa Iglesia santiagueña.
La jornada fue una oportunidad para celebrar con alegría el don de la vida consagrada, renovar los lazos de fraternidad y comunión y fortalecer la misión compartida que "todos estamos llamados a llevar adelante en los distintos ámbitos y realidades de nuestra diócesis", manifestaron los participantes del encuentro.
A lo largo del día hubo momentos de oración, reflexión y diálogo, en los que se compartieron inquietudes, experiencias, desafíos y novedades de la vida religiosa, tanto en la diócesis como en la región del Noroeste Argentino (NOA). Estos espacios permitieron reconocer a las diversas congregaciones como parte de una misma familia eclesial, enriquecida por la diversidad de carismas y servicios.
Presencia y testimonio
Uno de los momentos centrales fue la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo diocesano, monseñor José Luis Corral SVD, en la que los miembros de la vida consagrada agradecieron a Dios por la presencia y el testimonio de tantos religiosos y religiosas que, desde sus diferentes carismas, acompañan la vida de las comunidades y sirven al Pueblo de Dios.
En la Argentina, el Día de la Vida Consagrada se celebra cada 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María. Los religiosas y religiosas que presenciaron la jornada manifestaron que "estos encuentros son también una invitación a seguir creciendo en los vínculos, a conocernos más, a caminar juntos y a sentirnos cada vez más cercanos en la misión que el Señor nos confía. En la diversidad de comunidades, carismas y contextos de vida y acción, todos estamos llamados a construir comunión y tender puentes para servir mejor a nuestro pueblo".
"Damos gracias a Dios por el don de la vida consagrada y pedimos que siga suscitando vocaciones y renovando en cada consagrado y consagrada la alegría de entregar la propia vida al servicio del Evangelio", finalizaron.+