Mons. Ojea: 'La misericordia es el atributo más importante de Dios'

  • 15 de septiembre, 2026
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo emérito de San Isidro compartió una reflexión para el vigésimo cuarto domingo del tiempo durante el año, centrada en el perdón como actitud habitual del cristiano.

El obispo emérito de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, difundió una reflexión para el vigésimo cuarto domingo del tiempo durante el año, en la que sostuvo que la misericordia es el atributo más importante de Dios. 

Monseñor Ojea explicó que el llamado a la perfección del Evangelio de Mateo y el llamado a la misericordia del Evangelio de Lucas apuntan a lo mismo: si los cristianos son hijos de Dios, deben parecerse al Padre, y el rasgo en el que más pueden asemejarse a él es en el perdón. 

El obispo señaló que el Evangelio del domingo presenta el perdón como una actitud continua, y recordó el diálogo entre Pedro y Jesús sobre cuántas veces se debe perdonar al hermano, cuya respuesta -setenta veces siete- remite a un perdón sin límite. En ese sentido, vinculó la reflexión con el pedido cotidiano del padrenuestro de perdonar como cada uno es perdonado.

La importancia del perdón
Monseñor Ojea explicó que, según la parábola evangélica, el perdón que recibe el deudor no depende de sus méritos ni de sus buenas obras, sino de la grandeza del corazón del Padre. Advirtió, sin embargo, sobre una tentación frecuente: creer que el perdón recibido es merecido, y terminar exigiendo a los demás lo que uno mismo no logra cumplir. 

Para ilustrar esa idea, el obispo emérito recuperó un axioma medieval sobre los tres corazones que debería tener el hombre -de oro para con Dios, de carne para con el hermano y de hierro para consigo mismo- y observó que, en la práctica, suele invertirse: las personas reservan la indulgencia para sí mismas y aplican el rigor a los demás.

Monseñor Ojea cerró su reflexión con el pedido de que los fieles puedan vivir de verdad el padrenuestro, reconociéndose pecadores perdonados, y pidió que el Señor regale a cada uno su corazón para poder parecerse al Padre en la misericordia y el perdón.+