Santa Fe: la Peregrinación Juvenil a Guadalupe celebró diez años

  • 22 de septiembre, 2026
  • Esperanza (Santa Fe)
Con el lema "En tu rostro, nuestro pueblo", jóvenes y familias caminaron desde Esperanza hasta el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, renovando una tradición de fe, encuentro y devoción a María.

La comunidad arquidiocesana de Santa Fe de la Vera Cruz celebró el 19 de septiembre la décima edición de la Peregrinación Juvenil a Guadalupe, una propuesta de fe que unió la basílica de la Natividad de la Santísima Virgen, en Esperanza, con el santuario y basílica Nuestra Señora de Guadalupe, en la ciudad de Santa Fe. 

Con el lema "En tu rostro, nuestro pueblo", la iniciativa fue impulsada por el equipo de la Pastoral Juvenil y Vocacional, junto con el Consejo de Laicos y distintas áreas pastorales.

La propuesta invitó a contemplar a María como Madre y Mujer cercana, cuyo rostro expresaba acogida, escucha y acompañamiento. Desde esta perspectiva, la peregrinación se presentó como una oportunidad para quienes llegaron con gratitud, pedidos, deseos de reconciliación o en búsqueda de un encuentro con Dios.

Diez años de camino junto a María
Con esta edición, la Peregrinación Juvenil a Guadalupe alcanzó diez años de historia, consolidándose como una expresión de fe y comunión entre las comunidades eclesiales de la arquidiócesis. La caminata renovó el sentido de la peregrinación como camino compartido y como espacio para encontrarse con Cristo a través de María. 

El recorrido entre Esperanza y Santa Fe permitió a los peregrinos vivir la experiencia de caminar juntos hacia el santuario mariano, llevando sus intenciones y necesidades y poniendo el camino bajo la mirada de la Virgen de Guadalupe.

A lo largo de sus diez ediciones, la iniciativa fue convocando a las comunidades arquidiocesanas en torno a una experiencia que integró juventud, espiritualidad, fraternidad y misión.

Durante la misa, el arzobispo, monseñor Sergio Fenoy, recordó, a la luz de las lecturas bíblicas, que "delante de Dios no hay méritos o derechos por las buenas obras que hacemos, sino que hay un inmenso y misterioso amor que es gratuito, que no se puede comprara y no se puede merecer. Y Dios está dispuesto a dárselos a todos".+