Córdoba abrió el Octubre Misionero con una misa presidida por el Card. Rossi

  • 2 de octubre, 2026
  • Córdoba (AICA)
La celebración se realizó en el barrio Bajo Pueyrredón, al cierre de la carpa misionera y de la misión de consagrados. El arzobispo destacó el llamado a anunciar el amor de Dios.

La Iglesia en Córdoba dio inicio al Octubre Misionero con una misa celebrada el 27 de septiembre en el barrio Bajo Pueyrredón, al cierre de la carpa misionera y de la misión de consagrados organizada por la Pastoral Misionera arquidiocesana.

La celebración fue presidida por el cardenal Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba, quien invitó a renovar la disponibilidad para la misión a la luz del Evangelio del día y de la imagen del padre que llama a sus hijos a trabajar en la viña.

En su homilía, el cardenal Rossi destacó que Dios no llama como quien busca simplemente trabajadores, sino como un padre que desea que sus hijos estén cerca de él y compartan su tarea.

Al referirse a los dos hijos de la parábola, señaló que uno responde inicialmente que no quiere ir, pero luego reflexiona, se arrepiente y cumple la voluntad del padre; mientras que el otros dice que sí, pero finalmente no va.

"Nosotros pedimos esa gracia, que es que Dios nos ayude a sostener nuestro sí", expresó el cardenal Rossi. Y agregó que, cuando a lo largo de la vida se ha dicho que no a Dios, es necesario tener "la humildad de poder decir: 'Señor, pego la vuelta'".

El arzobispo cordobés vinculó esta experiencia con la misión: "La misión es ayudarnos unos a otros a sentir eso, sentir que el Señor nos mira a los ojos y nos dice con todo el cariño del mundo: 'Yo te quiero, yo te amo, yo te necesito'".

Anunciar con palabras y gestos
El cardenal Rossi sostuvo que esa experiencia del amor de Dios debe ser comunicada especialmente a quienes atraviesan situaciones de fragilidad. "Hay que anunciar a muchos otros que quizás, por esa vuelta de la vida, están medio descarriados, medio cascoteados por la vida", afirmó.

En ese sentido, subrayó que el anuncio misionero no se limita a las palabras, sino que se expresa también mediante los gestos: "Poder decirle con nuestras palabras, pero sobre todo con nuestros gestos, que el Señor nos quiere mucho más de lo que nosotros suponemos".

La celebración incluyó además el bautismo de dos niños, Luna y Teo. A partir de este sacramento, el cardenal explicó los signos del óleo de los catecúmenos, el agua y el Santo Crisma, y pidió que la vida de los nuevos bautizados sea "como un perfume lindo" que acerque a otras personas a Dios mediante "la bondad, la caridad, la solidaridad, la alegría y el buen humor".+