Card. Zuppi en Asís: 'La guerra no es un destino y la paz es el único futuro'
- 5 de octubre, 2026
- Asis (Italia) (AICA)
En la fiesta de san Francisco y al cumplirse 800 años de su muerte, el arzobispo llamó a "desarmar las manos y el corazón" y advirtió sobre el poder, los nacionalismos y los intereses económicos.
El cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), afirmó que "la guerra no es un destino y la paz comienza desde nosotros y es el único futuro posible", durante la misa celebrada este 4 de octubre en Asís con motivo de la fiesta de san Francisco y del octavo centenario de su muerte.
En la basílica de San Francisco, ante una multitud de fieles y autoridades, entre ellas el presidente de Italia, Sergio Mattarella, el cardenal Zuppi recordó al "Pobrecillo de Asís" como una "imagen viva de Cristo", "lleno de alegría", "poeta de la vida" y cantor de la belleza de la creación.
El arzobispo de Bolonia inició su homilía con una referencia al mundo marcado por las guerras: "Solo si la paz es con todos, es verdadera paz". Describió los conflictos actuales como "una locura que vuelve locos" y destacó la actualidad del testimonio de san Francisco, que "ayuda a ver" la presencia del Señor y a comprender que nadie está perdido, "ni siquiera el enemigo".
"Desarmar las manos y el corazón"
Siguiendo el Cántico de las Criaturas, el cardenal Zuppi agradeció que Francisco continúe "regalándonos paz" y animó a los cristianos a ser "operadores de paz" capaces de llevarla allí donde hay violencia, odio e incomprensión.

El cardenal advirtió sobre una época "amenazante", en la que las personas pueden sentirse "tentadas y seducidas por la cultura del poder, vulgar, invasora y engañosa", alimentada también por "intereses económicos descarados y enormes" y por "nacionalismos que arruinan a las naciones".
También cuestionó las campañas que "crean al enemigo en lugar de buscar lo que nos une" y planteó como respuesta el desarme no sólo de las armas, sino también de las actitudes personales: "El camino, entonces, es desarmar las manos y el corazón".
Para el cardenal Zuppi, Francisco muestra que la sencillez no equivale a superficialidad y que su humildad permite "desinflar" la arrogancia de los fuertes. "Habla con todos porque su fe no está en contra de nadie, sino que es amor para todos", sostuvo.
"No hay tiempo que perder"
El presidente de la CEI recordó que san Francisco escribió a los gobernantes para pedirles que eligieran la paz. "No hay tiempo que perder, porque el sufrimiento es enorme", afirmó, y advirtió que las divisiones pueden "confundir las mentes" y hacer creer que "la paz se encuentra con las armas y no con el diálogo y el derecho".
En ese sentido, sostuvo que la única razón que debe buscarse es la paz y la justicia, porque "solo estas permiten encontrar y defender todas las razones". Y reiteró: "La guerra no es un destino y la paz comienza desde nosotros y es el único futuro posible".
El cardenal vinculó también el mensaje de Francisco con la relación con los pobres. "Nunca seremos felices si poseemos, sino solo si damos, porque todo es nuestro si amamos", expresó. Por eso invitó a vincularse con los pobres "no como un objeto de interés, sino como nuestro hermano", como una "experiencia de amor".
San Francisco, "pequeño hermano universal"
Al referirse al octavo centenario, el cardenal Zuppi destacó que san Francisco permite "descubrir y redescubrir las raíces más profundas y comunes" de Italia y llamó a no reducir su figura a una identidad particular.
"No reduzcamos a san Francisco a nosotros mismos, sino sigámoslo para sentir como nuestro el mundo y cada pueblo", pidió. Lo presentó como un "pequeño hermano universal" que "quería llegar a todos y se sentía en casa en todas partes".
El presidente de la CEI concluyó señalando que Francisco pide "humildes constructores y arquitectos de la paz", capaces de ayudar a "vivir juntos, fortalecidos por el derecho y sin imponer el derecho de la fuerza".
Mattarella: "El sol de Francisco pueda iluminar el mundo"
Al finalizar la celebración, el presidente Mattarella afirmó que, en tiempos marcados por "guerras insensatas y crueles", violencia, manipulación y arrogancia, el deseo es que "el sol de Francisco pueda iluminar el mundo, convertir las mentes endurecidas por el odio e indicar el camino de la paz, la esperanza y la convivencia serena y fraterna".
Por su parte, el custodio del Sagrado Convento, fray Marco Moroni, llamó a custodiar "siempre" la dignidad de cada persona, "sin distinción alguna", y anunció una propuesta para crear un hospicio pediátrico integrado en la red regional de cuidados paliativos de Umbría.

Las celebraciones del centenario comenzaron la noche anterior con el "Camino con san Francisco", un recorrido en el que participaron unas 3.000 personas entre cantos, oraciones, catequesis y recreaciones históricas. La jornada incluyó además celebraciones eucarísticas y reflexiones sobre el tránsito del santo de Asís.
Durante la misa de medianoche, el cardenal Ángel Fernández Artime afirmó que "quedará el amor. Quedará Cristo", y llamó a "regresar a lo esencial", poniendo a Cristo "en el centro", con menos apego a las cosas y mayor atención a las personas.+