Mendoza: finalizó la Misión Arquidiocesana con un llamado a renovar la misión
- 6 de octubre, 2026
- Mendoza (AICA)
La comunidad se congregó en el santuario de Lourdes para celebrar la fiesta patronal de Nuestra Señora del Rosario. Más de 2.000 jóvenes peregrinaron hasta la Virgen.
Con motivo de la clausura de la Misión Arquidiocesana y en el marco de la preparación para la próxima visita apostólica del papa León XIV a la Argentina, la comunidad eclesial de Mendoza festejó el 4 de octubre a su patrona, Nuestra Señora del Rosario, en el Challao.
La celebración central estuvo precedida por una peregrinación juvenil que congregó a más de 2.000 jóvenes desde la Plaza Independencia -en el centro de capital provincial- hasta el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, organizada por la Pastoral de Juventud de la arquidiócesis.
Allí, los peregrinos participaron del denominado "Paseo de los carismas", un espacio en el que las distintas realidades y carismas presentes en la arquidiócesis compartieron su identidad y misión con el resto de la comunidad.

La misa fue presidida por el arzobispo, monseñor Marcelo Colombo, quien destacó que la celebración es "una fiesta de familia" y recordó que la Iglesia mendocina la vive en un contexto particular, a la espera de la visita del Santo Padre. "Estamos en la previa de la visita del Papa y por eso la alegría del pueblo que espera el encuentro con Pedro, que viene a confirmarnos en la fe", manifestó.
Una Iglesia que acoge, incluye y sale al encuentro
El arzobispo vinculó la celebración con el camino sinodal que la arquidiócesis viene recorriendo y llamó a profundizar la conversión de "los vínculos, las estructuras y las relaciones al interior de la Iglesia". En este sentido, afirmó que la comunidad está llamada a vivir una espiritualidad que fortalezca la fraternidad y la unidad.
Al referirse al lema de la visita pontificia, "Bienvenidos todos", monseñor Colombo lo vinculó con una Iglesia misionera "que acoge, que recibe, que incluye, que integra, que sienta a su mesa a todos sus hijos", ocasión en la que afirmó que debe ser también "una Iglesia samaritana de los más pobres y los más frágiles", retomando la expresión del papa Francisco: "Todos, todos, todos".
El arzobispo invitó especialmente a los jóvenes a sentirse convocados a la santidad y a la comunión, y destacó el testimonio de quienes ya sirven en las parroquias y áreas pastorales, como catequistas, servidores de la caridad y misioneros. "Esta es una fiesta de esperanza que nos convoca y compromete. Queridos jóvenes, siéntanse convocados a la santidad y la comunión en esta Iglesia samaritana, servidora de los hombres", concluyó el pastor mendocino.

Al finalizar la celebración se entregó al arzobispo el documento "Huellas y horizonte de nuestro caminar", que recopiló el trabajo realizado en clave sinodal a partir de la última Asamblea Eclesial, celebrada en septiembre, y que buscó ofrecer un marco para continuar avanzando en la implementación del camino sinodal en la arquidiócesis de Mendoza.
La fiesta arquidiocesana concluyó con una renovada invitación a continuar el camino misionero junto a María del Rosario. "Hoy más que nunca, queridos hermanos, bienvenidos todos. Vayan y anuncien", finalizó monseñor Colombo.
[Texto completo de la homilía]
Una devoción arraigada en la historia mendocina
En 1760, las autoridades civiles formalizaron aquel reconocimiento y el 15 de noviembre convocaron a un cabildo abierto para nombrar a Nuestra Señora del Rosario como patrona de la ciudad de Mendoza. Nueve días después, el obispo de Santiago de Chile, Manuel de Alday y Aspée, confirmó la decisión. La devoción continuó profundizándose a lo largo de los siglos y tuvo entre sus momentos significativos la coronación pontificia de la imagen, realizada el 21 de octubre de 1961.
En septiembre de 1981, el entonces arzobispo de Mendoza, monseñor Cándido Rubiolo instituyó a Nuestra Señora del Rosario como patrona de la arquidiócesis, y desde entonces su fiesta comenzó a celebrarse el primer domingo de octubre.
La venerada imagen presidió acontecimientos importantes para la Iglesia mendocina, entre ellos el Congreso Mariano Nacional de 1980 y la visita de san Juan Pablo II a Mendoza en 1987.+