Paraná: la tormenta alteró la celebración patronal, pero no la devoción mariana

  • 8 de octubre, 2026
  • Paraná (Entre Ríos) (AICA)
La procesión por las calles fue suspendida por el mal tiempo, pero la imagen de la Virgen del Rosario recorrió antes 20 parroquias y capillas en caravana, y la misa en la catedral estuvo colmada.

La arquidiócesis de Paraná celebró el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, su patrona, con una jornada que las alertas por tormentas obligaron a modificar: la tradicional procesión por las calles de la ciudad fue suspendida y la celebración se concentró en el interior de la catedral metropolitana, que estuvo colmada de fieles.

La jornada había comenzado con la Caravana de María, que llevó por lema "María del Rosario camina con nosotros". La imagen histórica de la patrona recorrió 20 parroquias y capillas de la ciudad, escoltada por una columna de autos, bicicletas y motos, y fue recibida en cada comunidad con flores, cantos y oración, mientras los fieles le confiaban sus intenciones y agradecimientos. La caravana concluyó minutos antes del inicio de la misa.

Aunque la procesión prevista para después de la celebración no pudo realizarse, la imagen ingresó a la catedral y, al terminar la misa, recorrió el interior del templo. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Paraná, monseñor Raúl Martín, y concelebrada por el obispo emérito, monseñor Juan Puiggari, junto a numerosos sacerdotes. Participaron también diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas, autoridades de distintas fuerzas, colegios religiosos, movimientos y vecinos.

Devoción con cambio de planes
Monseñor Martín comenzó su homilía con una referencia al cambio de planes: "Hubieran querido peregrinar por las calles, como cada año, y que esta vez lo hacían "aquí adentro y en el corazón".

El arzobispo presentó a María como quien acompaña el camino de la Iglesia y de cada persona, y describió el Rosario como una imagen de la vida compartida, en la que los corazones se entrelazan como las cuentas, y en cuyas oraciones se presentan a Dios los miedos, sueños, dolores y alegrías de cada uno.

Uno de los ejes del mensaje fue la invitación a ensanchar el corazón para que nadie quede afuera, con una mención especial a los pobres, los enfermos, los migrantes y los más pequeños. Retomó además el llamado del papa León XIV en el documento Magnifica humanitas a no tener miedo de ensuciarse las manos en la obra del tiempo presente, y pidió a los fieles ser constructores de paz y de comunión.

El arzobispo cerró su prédica con una síntesis de la fiesta: "Es con María que hacemos este camino, para que nadie se pierda".+