Corrientes reunió al Pueblo de Dios para encontrarse y caminar juntos

  • 14 de octubre, 2026
  • Bella Vista (Corrientes) (AICA)
La jornada incluyó la celebración de la misa, una Expo Carisma en distintos colegios, una procesión y un momento de adoración eucarística junto al río.

La Iglesia de Corrientes celebró el 28º Encuentro del Pueblo de Dios en Bella Vista, con una jornada que puso en el centro la comunión, el conocimiento mutuo y la misión compartida. Con el lema "Encontrarnos, conocernos y caminar juntos", fieles de distintas comunidades, parroquias, movimientos y servicios pastorales participaron, el 12 de octubre, de una convocatoria que buscó fortalecer los vínculos y mostrar la diversidad de la vida eclesial.

El encuentro comenzó con la celebración de la misa, presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain OFM, quien centró su homilía en la sinodalidad y en la necesidad de construir una Iglesia cercana a las personas, capaz de escuchar sus preguntas, acompañar sus heridas y compartir sus esperanzas.

Después de una breve iluminación sobre el tema del encuentro, la jornada continuó con la Expo Carisma, una propuesta que distribuyó en distintos establecimientos educativos de la ciudad los espacios de presentación de movimientos, grupos y pastorales. La iniciativa permitió dar a conocer sus identidades, actividades y misiones, además de acercar a los participantes a las distintas formas de compromiso en la Iglesia.

La propuesta respondió a uno de los objetivos de esta edición: favorecer el conocimiento y la integración entre las diversas realidades pastorales de la arquidiócesis. La Expo también buscó mostrar que la vida de la Iglesia excede las celebraciones dentro de los templos y se expresa en múltiples espacios de servicio y evangelización.

Tras el almuerzo, los participantes emprendieron una procesión hacia un parque cercano al río, donde tuvo lugar la adoración eucarística. Así, la jornada concluyó con un espacio de oración comunitaria, después de las actividades de encuentro e intercambio.

Una Iglesia que se acerca y escucha
En su homilía, titulada "Encontrarnos, conocernos y caminar juntos", monseñor Larregain vinculó el lema con el sentido profundo de la sinodalidad. A partir de dos escenas bíblicas -el encuentro de Felipe con el funcionario etíope y el camino de los discípulos de Emaús-, invitó a reconocer que la misión de la Iglesia comienza con la cercanía y la escucha.

Al recordar el encuentro de Felipe con el hombre que buscaba comprender las Escrituras, el arzobispo destacó la indicación del Espíritu: "Acércate". Para el prelado, esa palabra resume una parte esencial de la misión cristiana: achicar distancias, tender puentes y hacerse próximo a quienes buscan respuestas. "Una Iglesia que no mira la vida desde lejos, sino que sube al carro de la historia de las personas", expresó al desarrollar la imagen de Felipe. Y agregó que, antes de enseñar, la comunidad cristiana está llamada a escuchar; antes de señalar un camino, debe acercarse; y antes de hablar, necesita compartir el trayecto.

La escena de Emaús aportó otra clave. Jesús se acerca a dos discípulos tristes y decepcionados, camina con ellos y les pregunta qué conversan. Para monseñor Larregain, ese gesto muestra que el Señor no permanece ajeno al dolor humano, sino que se hace compañero de camino. 

Desde esa perspectiva, explicó que encontrarse implica salir de uno mismo; conocerse exige escuchar la historia del otro sin prejuicios ni respuestas prefabricadas; y caminar juntos supone aceptar que nadie puede vivir la fe de manera aislada. "La sinodalidad no es una moda ni simplemente una metodología pastoral", afirmó. Se trata, explicó, de una manera de ser Iglesia: un Pueblo de Dios que camina unido, escucha al Espíritu y discierne su misión.

Frente a la fragmentación, la cultura del encuentro
El arzobispo también advirtió sobre los desafíos de la sociedad actual: la fragmentación, la violencia, la soledad y la desconfianza. Señaló que, aunque las redes permiten mantenernos comunicados, no siempre favorecen vínculos auténticos. 

A la vez, advirtió que las propias comunidades eclesiales pueden caer en divisiones, rivalidades o grupos cerrados. Frente a esa realidad, propuso construir comunidades donde los jóvenes puedan expresar sus preguntas, los ancianos encuentren escucha, las familias heridas reciban acompañamiento y los pobres no sean considerados extraños. 

También pidió que quienes piensan distinto no sean tratados como enemigos y que nadie sienta que carece de un lugar en la Iglesia. En ese marco, se refirió a la próxima visita del papa León XIV como un signo de cercanía y una oportunidad para renovar la pertenencia eclesial. Advirtió que recibir al Sucesor de Pedro no debe reducirse a la preparación de un acontecimiento exterior, sino que ha de llevar a la comunidad a preguntarse qué Iglesia quiere construir y qué testimonio está llamada a ofrecer. 

Tres compromisos para volver a las comunidades
Hacia el final de la homilía, monseñor Larregain propuso tres compromisos concretos para dar continuidad al encuentro: acercarse a alguien, escuchar a alguien y caminar con alguien. 

El arzobispo recordó que la jornada no concluye con el regreso a los hogares, sino que encuentra allí un nuevo comienzo. Por eso, invitó a llevar a cada comunidad la experiencia de fraternidad y a traducir el lema en gestos cotidianos de cercanía, escucha y acompañamiento. "Porque cuando nos encontramos de verdad, comenzamos a conocernos; cuando nos conocemos, aprendemos a querernos; y cuando nos queremos como hermanos, podemos caminar juntos", afirmó. 

La 28ª edición del Encuentro del Pueblo de Dios renovó así una convocatoria que, desde hace años, busca promover la comunión entre las comunidades de la arquidiócesis. En Bella Vista, el llamado a encontrarse y conocerse encontró expresión tanto en la diversidad de carismas de la Expo como en la procesión y la adoración eucarística: distintos caminos y servicios unidos por una misma fe.+