Estados Unidos: católicos y evangélicos reclaman una política migratoria más humana

  • 15 de octubre, 2026
  • Washington (Estados Unidos) (AICA)
Un documento ecuménico advierte sobre familias divididas, pide debido proceso y propone vías de regularización para migrantes con arraigo.

Por primera vez, representantes autorizados de la Iglesia católica y de las Iglesias evangélicas de Estados Unidos difundieron conjuntamente un documento sobre la situación migratoria del país. El texto, titulado A Call for Christian Compassion and Wisdom in the Immigration Debate (Llamado a la compasión y sabiduría cristiana en el debate migratorio), fue publicado el 13 de octubre y firmado por el obispo Brendan John Cahill, presidente de la Comisión de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), y el reverendo Walter Kim, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos.

La declaración surge en un contexto marcado por el aumento de las detenciones y deportaciones de inmigrantes y por la eliminación de protecciones legales para distintos grupos. Los líderes cristianos advierten que la aplicación "indiscriminada y agresiva" de las normas está generando miedo y amenaza con provocar la separación y desintegración de familias y comunidades.

"Hemos presenciado, dentro de nuestras comunidades, la propagación del miedo, la desintegración de familias, la negación del debido proceso y la denigración del prójimo", señala el documento. A la vez, destaca que la fe en Jesucristo impulsa gestos de solidaridad y esperanza entre vecinos y comunidades afectadas.

Regularización y debido proceso
Católicos y evangélicos consideran que las vías legales para obtener un estatus migratorio permanente son actualmente "extremadamente limitadas e inaccesibles para la mayoría". Por ello, reclaman al Congreso una reforma que permita regularizar a residentes de larga permanencia en el país y que contemple medidas específicas y proporcionales para asegurar las fronteras.

La declaración sostiene que la política migratoria debe "tutelar la unidad familiar" y concentrar las acciones de seguridad en quienes representan una amenaza para la población, respetando siempre el debido proceso. También pide limitar estrictamente la detención de inmigrantes no violentos, especialmente menores y familias, y garantizarles asistencia espiritual y asesoría legal.

El documento fue elaborado en el marco del Diálogo Evangélico-Católico sobre Inmigración, creado en marzo de este año e integrado por cinco representantes católicos y cinco evangélicos. Monseñor Cahill y el reverendo Kim, que copresiden ese espacio, señalaron que la novedad no está tanto en los principios defendidos -arraigados en la tradición cristiana- como en la unidad alcanzada para expresar la preocupación por las personas afectadas por las políticas migratorias.

La situación de los haitianos
Entre las situaciones que generan mayor preocupación se encuentra la de los aproximadamente 330.000 haitianos que dependían del Estatus de Protección Temporal (TPS), cuya protección fue revocada. El TPS había permitido a miles de familias permanecer legalmente en Estados Unidos durante años, mientras persistían en Haití la violencia, la inestabilidad política y la crisis humanitaria.

Como antecedente, la Iglesia católica y organizaciones evangélicas ya habían reclamado medidas legislativas para evitar deportaciones y nuevas separaciones familiares.

Los obispos estadounidenses advirtieron particularmente por los niños con ciudadanía estadounidense que podrían quedar separados de uno o ambos padres, mientras que la Asociación Nacional de Evangélicos pidió al Congreso una solución para los haitianos afectados por la pérdida del TPS.+