Congreso Pastoral del Turismo: argentinos y el Cura Brochero, presentes
- 23 de octubre, 2026
- República Dominicana (AICA)
Agentes pastorales de nueve países latinoamericanos reflexionaron en República Dominicana sobre evangelización, acogida de peregrinos y centralidad de la dignidad humana en la actividad turística.
República Dominicana fue sede, del 12 al 16 de octubre, del IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de la Pastoral del Turismo. Llevó por lema"Hacia una Pastoral de Turismo ordinaria y orgánica" y contó con la participación de representantes de distintos países de la región.
Organizado por la Comisión Nacional de Pastoral de Turismo, Aeropuertos y Apostolado del Mar de la Conferencia del Episcopado Dominicano, el encuentro buscó promover una pastoral turística integrada a la vida ordinaria de la Iglesia y articulada con su misión evangelizadora.
Unos 40 participantes provenientes de Argentina, Chile, México, Panamá, El Salvador, Colombia, Costa Rica, España y República Dominicana recorrieron diversas diócesis del país anfitrión, entre ellas Puerto Plata, Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, La Vega, Stella Maris en Santo Domingo Este y la arquidiócesis de Santo Domingo. Las jornadas incluyeron celebraciones litúrgicas, conferencias, visitas pastorales y recorridos por espacios vinculados al turismo religioso.
La dignidad humana como eje pastoral
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre la dimensión humana del turismo y el papel evangelizador de la Iglesia en ese ámbito.
Durante una de las conferencias principales, el obispo de San Pedro de Macorís, monseñor Santiago Rodríguez, destacó que la actividad turística nunca debe subordinar la persona a intereses económicos. "Turistas y trabajadores son personas con dignidad, no cifras ni recursos", sostuvo.
A su vez, alentó a fortalecer la presencia pastoral en hoteles, cruceros y otros ámbitos laborales vinculados al turismo, promoviendo espacios de escucha, acompañamiento y protección de las personas más vulnerables, especialmente los menores.
Por su parte, monseñor Jesús Castro Marte, obispo de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, afirmó que el turismo constituye una realidad profundamente humana que favorece el encuentro entre culturas y representa una valiosa oportunidad para el anuncio del Evangelio.
El prelado subrayó además que el desarrollo turístico debe asentarse sobre criterios de justicia y respeto por las personas, atendiendo tanto a los visitantes como a las comunidades que los reciben.
La participación argentina
La Argentina estuvo representada en el congreso por diversos agentes pastorales, entre ellos el obispo de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya, quien participó de las actividades desarrolladas en las diócesis visitadas.
Los representantes argentinos compartieron experiencias vinculadas al turismo religioso y la acogida de peregrinos, renovando el compromiso de fortalecer esta pastoral en sus comunidades.

Según explicó a AICA monseñor Ricardo Araya, al hacer referencia a la importancia del turismo en la diócesis de Cruz del Eje, explicó "en la parte norte de mi diócesis se hace necesario un turismo sustentable, comunitario y de desarrollo local capacitando a las personas para que sus habilidades artesanales y elaboración de los productos gastronómicos y regionales puedan ser comercializados en justicia".
A su vez agregó, "hacia el sur se parece a otros turismos conocidos que ha de ser iluminado desde la doctrina social de la Iglesia poniendo en el centro a las personas".
Por último al referirse al Cura Brochero aclaró, "me parece que hablando del Camino de Brochero se tiene que asumir el turismo como una posibilidad nueva e importante de evangelización".
El legado del Cura Brochero
Durante una celebración eucarística en la Catedral Primada de América, en Santo Domingo, la delegación argentina presentó la figura de san José Gabriel del Rosario Brochero como modelo de evangelización, cercanía pastoral y promoción humana.
En ese marco, se recordó la misión del santo cordobés en los valles de Traslasierra y su compromiso con el desarrollo integral de las comunidades a las que sirvió.
Como gesto de fraternidad y comunión entre los pueblos latinoamericanos, el tradicional poncho del Cura Brochero fue colocado sobre los hombros de fieles y participantes de distintos países, compartiendo así un signo profundamente ligado a la espiritualidad del santo argentino.
Al concluir el encuentro, los participantes renovaron su compromiso de seguir promoviendo una pastoral capaz de acompañar a peregrinos y visitantes, favoreciendo que la experiencia turística se convierta también en una oportunidad de encuentro con Cristo y con las comunidades de fe.+