Mons. Bressanelli, el obispo que eligió volver a su comunidad como un hermano más
- 24 de octubre, 2026
- Neuquén (AICA)
En la misa por su fallecimiento, Mons. Croxatto destacó la humildad, la vida de oración y el servicio pastoral del obispo emérito de Neuquén. También leyó su testamento espiritual.
El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, presidió en la catedral María Auxiliadora la misa por el eterno descanso de monseñor Virginio Domingo Bressanelli SCJd, obispo emérito de esa jurisdicción, fallecido este viernes a los 84 años. Durante la celebración, destacó su humildad, su vida de oración y su entrega a la Iglesia, y compartió fragmentos de su testamento espiritual, en el que el religioso agradeció el amor recibido y pidió perdón por sus faltas.
Monseñor Croxatto recordó que Bressanelli había vivido en Neuquén entre 2010 y 2017 y que, aun después de dejar el gobierno pastoral de la diócesis, mantuvo el vínculo con sus comunidades y sacerdotes.
"Nunca dejó de ejercer su servicio, su ministerio", señaló, al evocar los mensajes que enviaba con motivo de la misa crismal, las ordenaciones y otros acontecimientos diocesanos. En ellos expresaba su cercanía y su oración por el clero, las vocaciones y el anuncio del Evangelio a los pobres.
Una vida marcada por la humildad y la oración
El obispo neuquino subrayó que monseñor Bressanelli no buscaba aferrarse a cargos ni títulos. Después de su retiro, recordó, podría haberse quedado en algún lugar como obispo emérito, pero eligió regresar a su comunidad religiosa como "un hermano más". Luego fue destinado a Resistencia, donde continuó su ministerio.
Monseñor Croxatto vinculó esa actitud con el Evangelio de Jesús, que se revela a los pequeños y llama a aprender de su corazón paciente y humilde.
En la homilía, también evocó la esperanza que había animado al prelado, a partir de la lectura del Apocalipsis sobre el cielo nuevo y la tierra nueva. Esa mirada, afirmó, acompañó una vida de trabajo y servicio a la Iglesia universal y a la Iglesia argentina.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús, propia de su espiritualidad dehoniana, fue otro de los rasgos que destacó: una fe alimentada por la Eucaristía, la Palabra de Dios y la oración personal y comunitaria.

Monseñor Croxatto compartió además palabras de la congregación religiosa de monseñor Bressanelli, que lo describió como "un hombre de oración y de comunidad, confesor y guía espiritual de numerosas personas". Y agregó: "Su fecundidad, señaló el testimonio, no se medía solamente por los cargos desempeñados o las obras realizadas, sino por su capacidad de escuchar, acompañar en silencio y ayudar a otros a encontrarse con Dios".
El testamento espiritual: gratitud, perdón y confianza
Monseñor Croxatto también leyó el testamento espiritual del obispo fallecido. En él, monseñor Bressanelli expresó su agradecimiento a su familia, al pueblo de Berabebú, a sus parientes de la Argentina y de Italia, a sus hermanos de congregación, a los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina y a las comunidades que había pastoreado en las diócesis de Comodoro Rivadavia y Neuquén, además de las personas que acompañaron su camino.
"Soy consciente de mis muchos errores y pecados. Pido perdón a cuantos ofendí, a los que no supe ayudar y a los que eventualmente de alguna forma dañé", escribió. En el mismo texto, se encomendó a la misericordia de Dios y a la intercesión de María Santísima y manifestó su confianza en Jesús como único maestro y salvador.
El testamento concluye con una promesa de oración por los demás desde la esperanza de participar de la contemplación de la Santísima Trinidad. Al recuperar esas palabras, monseñor Croxatto expresó su convicción de que monseñor Bressanelli continúa acompañando espiritualmente a la Iglesia: "Él está orando por todos nosotros. Así lo creemos y así lo queremos vivir".
El obispo neuquino invitó finalmente a la comunidad a dar gracias por su vida y a renovar la fe que animó su ministerio.+