Mons. Colombo: 'Mal podríamos decir que amamos a Dios si no amamos al prójimo'

  • 26 de octubre, 2026
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza vinculó el mandamiento del amor con el cuidado concreto de quienes atraviesan necesidades, deudas o situaciones de vulnerabilidad.

El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, afirmó que el amor a Dios debe traducirse en una forma concreta de vida y de servicio al prójimo, al presidir este 25 de octubre la misa correspondiente al 30° domingo durante el año en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, de Maipú.

Al reflexionar sobre las lecturas del día, el prelado destacó que el libro del Éxodo presenta el amor a Dios expresado en modos concretos de relacionarse con los demás, especialmente con quienes atraviesan situaciones de necesidad o dificultad. En ese sentido, mencionó a las viudas, los huérfanos y las personas endeudadas, y subrayó la importancia de tratarlas con cuidado, sin humillarlas ni aniquilarlas a causa de sus necesidades.

"Tempranamente el judaísmo como religión consideraba lo concreto del ser humano y los aspectos naturales de la vida de las personas afectadas o afligidas por situaciones difíciles", señaló Colombo, al destacar el contenido social de esas normas y su preocupación por quienes se encontraban en condiciones de vulnerabilidad.

El mandamiento más grande
El arzobispo se detuvo luego en el Evangelio, donde los fariseos preguntan a Jesús cuál es el mandamiento más grande de la Ley. Explicó que, en tiempos de Jesús, existían 613 normas y que la pregunta suponía pedirle una síntesis, además de intentar ponerlo a prueba. La respuesta de Cristo, señaló, concentra lo esencial: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón" y "a tu prójimo como a ti mismo".

Para monseñor Colombo, la unión entre ambos mandamientos muestra que la fe no puede quedar reducida a una afirmación religiosa, sino que debe expresarse en la vida cotidiana. "Mal podríamos decir que amamos a Dios si no amamos al prójimo", sostuvo, y explicó que la semejanza entre ambos mandamientos no consiste en equiparar a Dios con la persona, sino en la intensidad del amor que debe orientar la vida del creyente.

El arzobispo mendocino advirtió además que esta enseñanza de Jesús interpela a los creyentes de todos los tiempos. "Cuántas veces somos creyentes en Dios, pero vivimos de tal manera que nuestra existencia lo oscurece y ese amor no se traduce en una forma sana de vida", planteó durante la homilía.

Finalmente, monseñor Colombo invitó a los fieles a asumir el doble mandamiento como síntesis de la vida cristiana. "Amar a Dios y al prójimo, de esto depende toda nuestra existencia como creyentes", afirmó, antes de pedir que el Señor ayude a los cristianos a ser "cada vez más seguidores del Dios vivo y verdadero mientras amamos y servimos".+