Educadores argentinos participaron de un Congreso internacional en el Vaticano
- 26 de octubre, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
Representantes de universidades y escuelas reflexionaron sobre los desafíos educativos actuales a partir de la interioridad, la dimensión humana de lo digital y la construcción de la paz.
Una delegación argentina participó del Primer Congreso Internacional de Pastoral Escolar y Universitaria "Trazar nuevos mapas de esperanza", que se desarrolló en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, con la presencia de educadores, agentes pastorales y académicos de distintos países.
La representación argentina estuvo encabezada por monseñor Jorge González, obispo auxiliar de La Plata y presidente de la Comisión Episcopal de Educación. También participaron referentes de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo), la Universidad del Salvador (USAL), la Universidad Católica de Salta (Ucasal), la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), junto con directivos de otras instituciones educativas.

El Congreso propuso un espacio de intercambio académico, pastoral y espiritual en torno a los desafíos que atraviesan actualmente las instituciones educativas. Las jornadas estuvieron articuladas en torno a tres prioridades planteadas por el papa León XIV: la interioridad, una dimensión humana de lo digital y la paz.
León XIV: que las instituciones sean una "casa"
Uno de los momentos centrales fue el encuentro con el Papa, quien dirigió personalmente un mensaje a los educadores y destacó la responsabilidad de las escuelas y universidades católicas ante las dificultades que atraviesan muchos jóvenes. "¡Cuántos estudiantes también viven dificultades existenciales!", señaló, al enumerar situaciones como las familias heridas, la soledad digital, los sentimientos de insuficiencia y la incertidumbre ante el futuro.
León XIV subrayó que muchos jóvenes recorren los pasillos de las instituciones educativas "tal vez sintiéndose anónimos" y afirmó: "¡Qué importante es que las escuelas y universidades católicas sean, ante todo, una 'casa', un lugar familiar donde se les espera!".
En esa línea, sostuvo que el primer mensaje suele transmitirse mediante "un estilo acogedor": alguien que mira a los ojos, recuerda el nombre, nota la ausencia y se alegra por el regreso.
Las conferencias, mesas redondas y espacios de intercambio permitieron profundizar en el papel de la educación como ámbito para el encuentro y la construcción de la paz. En ese marco, se planteó la necesidad de generar dinámicas basadas en la escucha, cultivar la interioridad y promover un uso más humano de la tecnología.
El encuentro concluyó con una invitación a trasladar lo compartido a la vida cotidiana de cada institución educativa. La experiencia vivida en el Vaticano fue presentada como un impulso para renovar el compromiso de educadores y comunidades y para asumir el desafío de "diseñar nuevos mapas de esperanza".+