Mons. García Cuerva pidió a los futuros diáconos caminar 'al modo de Jesús'
- 28 de octubre, 2026
- Buenos Aires (AICA)
Durante la misa de admisión a las Sagradas Órdenes, el arzobispo porteño los animó a ser cercanos, cordiales y generosos, y recordó que la vocación es una gracia.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió el 24 de octubre la misa de admisión a las Sagradas Órdenes, celebrada en la catedral metropolitana. La Eucaristía reunió a comunidades, personas consagradas y numerosos fieles que acompañaron a los candidatos y a sus familias.
En su homilía, el arzobispo invitó a quienes fueron admitidos al camino hacia el diaconado a vivir su vocación siguiendo el modo de Jesús, atento a la realidad cotidiana de las personas.
"Jesús se mete de lleno en la realidad cotidiana de su pueblo entre pescadores y lavanderas, entre comerciantes y compradores de alimentos, entre familias y curiosos que se acercaban al mar y allí el Señor proclama la buena noticia", señaló.
Monseñor García Cuerva afirmó que la Iglesia reconoce en los candidatos "signos ciertos de vocación" y los anima a continuar su formación. "Que este camino sea el modo de Jesús en medio de la gente, en medio de la realidad cotidiana, descubriendo la presencia de Dios en lo ordinario y en la sencillez", expresó.
Una Iglesia cercana a la vida de la gente
El arzobispo porteño los exhortó especialmente a cultivar la cercanía y a anunciar con alegría el Reino de Dios. "Sean próximos, sean cercanos a la gente", pidió, y señaló que muchos porteños "desean profundamente ver a Jesús, conocerlo", porque existe "una sed profunda de trascendencia" y un "hambre de sentido" en sus vidas.
Según explicó, el anuncio cristiano parte de tomar en serio ese deseo y de confiar en que "sólo Jesús puede saciar". En esa línea, sostuvo que Cristo también recorre las "orillas existenciales" de cada persona, entre sus miedos, culpas, frustraciones, fracasos, fragilidades y pecados.
Al referirse directamente a la vocación, monseñor García Cuerva recordó que Jesús llama a sus discípulos a ser "pescadores de hombres", pero que antes los alcanza con su misericordia. "La vocación es una gracia, no un derecho o un reclamo cuasisindical", afirmó.
Finalmente, pidió a los futuros diáconos que hagan de la misericordia recibida un modo de relacionarse con los demás. "No se cansen de ser buenos con todos, cordiales, afables, generosos", exhortó, y los llamó a no convertirse en "acusadores o legalistas, aferrados a enseñanzas que se transforman en pesadas cargas para nuestra gente más sencilla".+