La Legislatura honró a Enrique Shaw

  • 28 de octubre, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
La Legislatura porteña manifestó su beneplácito por el decreto de León XIV que certifica un milagro por la intercesión de Enrique Shaw, como paso previo a su beatificación.

La Legislatura porteña manifestó su beneplácito por el decreto de León XIV que certifica un milagro por la intercesión de Enrique Shaw como paso previo a su beatificación.

En un acto realizado en el Salón San Martín del Palacio Legislativo se recordó al empresario argentino, padre de familia numerosa, fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), directivo de la Acción Católica y hombre con profunda vocación de servicio.

"Soy un humilde peón dispuesto a moverme en el tablero de la vida como Dios quiere que lo haga", decía uno de varios carteles sobre el recordado dirigente, expuestos junto con fotos de su vida con su esposa e  hijos, en la fábrica, en distintos ámbitos de su actuación social. Otra frase suya decía: "Dios no me ha exigido el éxito, pero sí que comenzara a actuar".

La presidente de la Legislatura, Clara Muzzio, señaló su alegría por esta celebración y deseó que más gente conozca el legado de Enrique Shaw en el trabajo de las empresas.

La diputada Patricia Glize, que logró que sus colegas adhirieran al homenaje, señaló la vigencia de su ejemplo. Su fe no lo apartaba de los problemas de su tiempo, dijo; por el contrario, lo comprometía a encontrar soluciones concretas, poniendo la dignidad humana en el centro de las decisiones.

"Me conmueve que cuando Enrique enfermó y necesitó transfusiones de sangre, más de 200 trabajadores se ofrecieron para ir a donar sangre, y él dijo: 'Ahora soy feliz porque sangre obrera corre por mis venas'".

Se proyectó una breve película sobre su vida, en la que se muestra que conocía personalmente a sus colaboradores en la empresa Rigolleau y sus familias, e iba a sus hogares. En ese documental, con locución del actor Facundo Arana, se recogen distintos testimonios. Entre ellos, el de Carlos Custer, que era un joven delegado gremial y dice que Shaw pensaba que la empresa tenía que ser rentable -era su primera responsabilidad-, pero nunca sacrificando la dignidad de los trabajadores. Otro testimonio lo da Liliana Porfiri, hija de un obrero de esa fábrica de cristalería.

Un colaborador de Shaw, de cien años
En el video aparecía también un señor de 100 años, un colaborador de Shaw que había estado con él en ese mismo edificio (que entonces era el Concejo Deliberante) en 1962 en un congreso de organizaciones católicas internacionales. "Habló y sabíamos que se estaba muriendo", comentó, porque era dos meses antes de su muerte.

Martín Lizaso Bilbao, erguido, de buen porte, apoyado en un bastón, asistió al acto de reconocimiento, acompañado por su esposa, Alicia Prefumo de Lizaso y de una de sus cuatro hijas, María Alicia. Al terminar, conversó con AICA y evocó aquel salón repleto de gente en 1962, con precisión, indicando que no era el mismo de ahora, sino el gran salón ubicado frente al actual. Recordó que una gran ovación rubricó el discurso de Shaw. Él colaboraba con Shaw en la Acción Católica y en ACDE, junto con el padre Manuel Moledo, asesor de ambas instituciones.

Martín comentó que fue vicepresidente nacional de los Jóvenes de la Acción Católica (JAC). También fue nombrado presidente nacional, pero él le dijo al cardenal Antonio Caggiano que ya tenía 30 años y que le parecía que no era indicado para conducir a los jóvenes; se dedicaba a tareas de campo. El cardenal aceptó y no se efectivizó el nombramiento que se había hecho.

Una hija de Shaw
Al final, manifestó su gratitud por este reconocimiento y por quienes ayudaron a la causa de beatificación una hija del futuro beato, Sara Shaw de Critto. Señaló que su madre, Cecilia Bunge de Shaw, fue muy cuidadosa en guardar papeles y anotaciones de su padre, que años después facilitó al doctor Ambrosio Romero Carranza, quien escribió una primera biografía. Fue publicada en 1984 y ACDE la reeditó en 2005. (Está disponible en versión digital en el sitio web de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa o se puede descargar desde este enlace).

Subrayó la voluntad de su padre de conocer, difundir y aplicar la doctrina social de la Iglesia. Al ver en el acto a Carlos Abregú, de Banuev (Buenos Aires para una Nueva Evangelización), productor del un musical sobre Shaw recientemente estrenado, acompañado por Emanuel Heredia, actor que lo encarnó en esa obra, Sara comentó que no asistió a la función para "no emocionarme" (incluso una de las actrices la interpreta a ella misma). "Me hubiera desmayado", confesó. En tono humorístico, agregó que uno de los organizadores le deslizó: "Que te desmayaras hubiera sido bueno para el marketing".

Al referirse a las causas de beatificación, dijo que en la vida "hay que apuntar alto, cada uno de nosotros está llamado a la santidad". Viene bien pensar que la vida es muy valiosa, dijo, y quiso subrayar que cada hora, cada día, es valiosa, y que el deseo de santidad que su padre transmitió está al alcance de todos: "Cada uno de nosotros está llamado a la santidad". En una carta a Cecilia, cuando eran novios, le decía: "Nada es más importante que la santidad".

Dos hijas de Sara, nietas de Enrique, estuvieron presentes: Sara Critto Shaw de Eiras y María Elena Critto Shaw de Peña.  

Entre otras personas, estaban el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, que cuando era delegado episcopal para las causas de los santos puso empeño en impulsar la causa de beatificación; la presidente de la Acción Católica Argentina, Claudia Carbajal; Silvia Bertani, directora de Asuntos Económicos de la Universidad Católica Argentina (UCA), así como Marcelo Resico, que preside el Instituto de Estudios Empresariales Enrique Shaw, de esa universidad; María Victoria Scarpatti, en representación del vicerrectorado de Formación de la Universidad del Salvador, y el presbítero Hugo Adrián von Ustinov.+ (Jorge Rouillon)