León XIV en América Latina: encuentro internacional en la UCA
- 29 de octubre, 2026
- Buenos Aires (AICA)
Referentes eclesiales, entre ellos la hermana Alessandra Smerilli, reflexionaron sobre desarrollo humano, educación, trabajo e inteligencia artificial ante la visita del Papa.
Con la mirada puesta en la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) fue sede este 29 de octubre del encuentro internacional "El Papa León XIV en América Latina", organizado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), el Arzobispado de Buenos Aires, la UCA y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).
La jornada reunió a referentes eclesiales, académicos, políticos y sociales de distintos países para reflexionar sobre el desarrollo humano integral, la educación, el trabajo y los desafíos éticos que plantea la inteligencia artificial a la luz del pensamiento del pontífice y de su encíclica Magnifica humanitas.
En la apertura institucional participaron monseñor Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires; Andrés Delich, secretario general electo de la OEI; Agustín Caulo, secretario de Culto y Civilización de la Nación; y María del Pilar Bosca Chillida, directora general de Cultos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Cinco claves para preparar la visita del Papa
Durante su intervención, monseñor García Cuerva propuso cinco palabras para comprender el significado de la próxima llegada de León XIV a América Latina: "alegría, reencuentro, fraternidad, unidad y misión".

"La visita del Papa será una ocasión de alegría que estamos desafiados a que perdure", afirmó. También sostuvo que la llegada del pontífice puede convertirse en una oportunidad de "reencuentro entre todos nosotros", en una invitación a fortalecer la fraternidad y en un llamado a vivir "la unidad en la diversidad".
Al concluir recordó una expresión de san Agustín: "Los tiempos son malos, los tiempos son difíciles, pero nosotros somos los tiempos", e invitó a vivir intensamente este acontecimiento eclesial.
Hna. Smerilli: "El desarrollo no se descarga, se desata"
La conferencia central estuvo a cargo de la hermana Alessandra Smerilli HMA, prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
Tomando como punto de partida la parábola del Buen Samaritano, la religiosa advirtió que la indiferencia contemporánea ha adquirido nuevas formas. "Hoy la indiferencia hace scroll", afirmó, en referencia a la cultura digital y a la velocidad con que se consumen imágenes e información.
"La pregunta de nuestro tiempo no es qué puede hacer la máquina, sino qué vemos y qué nos conmueve", sostuvo. Además alertó sobre distintos fenómenos asociados al mundo digital, como las adicciones tecnológicas, el deterioro de los vínculos humanos y las nuevas formas de dependencia.
La economista italiana propuso recuperar el verdadero sentido del desarrollo humano integral. "Desarrollar no es agregar, es quitar lo que impide. No se trae nada de afuera, se desata", explicó, y sintetizó una de las ideas más repetidas de su exposición: "El desarrollo no se descarga, se desata".
A partir de esa imagen, planteó tres consecuencias. La primera, que "nadie puede desarrollar a otro"; la segunda, que "no se puede desatar tirando, se desata desenredando"; y la tercera, que el auténtico desarrollo no rompe los vínculos sino que los fortalece.
Los desafíos de la inteligencia artificial
La hermana Smerilli identificó varios "nudos" que América Latina y el mundo están llamados a afrontar: la pobreza, el deterioro ambiental, la situación de los jóvenes frente a las pantallas y una carrera tecnológica que, según advirtió, avanza sin reglas claras.
"Las carreras sin reglas no tienen ganadores, tienen sobrevivientes", afirmó.
También llamó la atención sobre la concentración del poder digital y la acumulación de datos. "Hay un latifundio nuevo y no está en la pampa; está en los datos", expresó, al reclamar transparencia, inclusión y acceso equitativo en el uso de las nuevas tecnologías.

En el plano educativo, sostuvo que enseñar no consiste en llenar contenidos sino en ayudar a desplegar las potencialidades de cada persona. "La IA promete respuestas inmediatas; la educación enseña a sostener preguntas", señaló.
Y advirtió: "Debemos aprender a prescindir de la inteligencia artificial y proteger a nuestros jóvenes de la máquina perfecta que puede hacer parecer inútil el pensamiento humano".
Una reflexión compartida
Tras la conferencia magistral se desarrollaron distintos paneles con la participación de monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del CELAM; el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile; monseñor Evelio Menjívar-Ayala, obispo de Wheeling-Charleston; Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina; Anderson Pedroso SJ; André Soares, del BID; Franco Bartolacci, presidente del CIN; Ana Moreira, directora regional de la OIT; Eduardo Chiliquinga Mazón, secretario ejecutivo del Parlamento Andino; Pablo Terrazas Lagos, de CAF; Imán Marwan Gill, presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en la Argentina y Chile; y el presbítero Marcelo Figueroa, responsable de la edición argentina de L'Osservatore Romano.
Las exposiciones abordaron la educación, el trabajo digno, la gobernanza tecnológica, el cuidado de las personas y la necesidad de colocar la dignidad humana en el centro de toda innovación.
Un llamado a permanecer humanos
En el cierre, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, retomó varios de los temas planteados durante la jornada. Citando la encíclica Magnifica humanitas, sostuvo que "en tiempos de inteligencia artificial permanece el deber urgente de seguir siendo profundamente humanos".
"No somos datos, somos hermanos", afirmó, y advirtió contra la tentación de reducir a las personas a información cuantificable. También señaló que las tecnologías pueden procesar información, "pero no tienen manos para acariciar al que sufre ni pies para salir a su encuentro".
Por su parte, el rector de la UCA, Miguel Ángel Schiavone, destacó la importancia de la educación, la salud, la cultura del trabajo y los recursos tecnológicos para el desarrollo humano, aunque advirtió sobre nuevas formas de dependencia. "La tecnología expande la capacidad del ser humano, no la reemplaza", afirmó.
La jornada concluyó con una fuerte coincidencia entre los participantes: los avances tecnológicos sólo serán auténticamente humanos si permanecen al servicio de la dignidad de las personas, del bien común y de una cultura del encuentro capaz de responder a los desafíos que atraviesa América Latina.+