León XIV: 'Que las lágrimas de las víctimas conmuevan a quienes hacen la guerra'
- 2 de noviembre, 2026
- Roma (Italia) (AICA)
Desde el cementerio del Verano, el Papa afirmó que la fe transforma, pero no rompe, el vínculo con quienes murieron y pidió rezar por las víctimas de los conflictos armados.
El papa León XIV presidió este 2 de noviembre la misa por los fieles difuntos en el cementerio del Verano, en Roma, y pidió confiar las almas de quienes murieron a las manos paternas de Dios. En una celebración marcada por la oración y el recuerdo, también elevó su voz por quienes perdieron a seres queridos a causa de las guerras y pidió que sus lágrimas conmuevan a quienes tienen el poder de detener los conflictos.
Ante cientos de fieles y religiosos, el pontífice describió el cementerio como un "lugar de oración y recuerdo, de afecto y esperanza" y como "un umbral entre este mundo y el más allá". Desde allí invitó a rezar por quienes descansan en ese lugar y por todos los difuntos que cada persona lleva en el corazón.
En su homilía, León XIV recordó que la fe se alimenta de la Palabra de Dios y de la "confianza en las manos de Dios", unas manos "capaces de custodiar el alma de los justos". A partir del Libro de la Sabiduría, afirmó que quienes murieron confiando en el Señor pueden esperar la salvación y que "ningún tormento les tocará".

"Que sus manos paternas y seguras los custodien por toda la eternidad", pidió el Papa, al evocar además la promesa del Apocalipsis: "Ellos serán su pueblo y él será Dios con ellos, su Dios". De este modo, la celebración se convirtió en una profesión de esperanza en la vida plena junto a Dios.
Las Bienaventuranzas, un autorretrato
Al comentar el Evangelio de las Bienaventuranzas, León XIV señaló que estas constituyen un "autorretrato" que Jesús ofrece a sus discípulos y un anuncio de salvación que adquiere un significado particular en un cementerio. Entre ellas destacó especialmente: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados".
A partir de esa bienaventuranza, el Papa dirigió una oración por quienes han perdido recientemente a un ser querido, especialmente por las víctimas de la violencia. "¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!", expresó.

Al concluir, León XIV subrayó que la fe cristiana permite mirar la muerte desde la esperanza. "Nuestro vínculo con los fieles difuntos no se rompe, sino que se transforma", afirmó, explicando que la oración de sufragio acompaña a los seres queridos hacia la plena comunión con el Señor, que la Eucaristía anticipa.
"Animados por esta fe llena de esperanza, continuamos nuestro camino terrenal", concluyó el pontífice, a la espera del día en que Dios "enjugará toda lágrima" y "ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor", porque las primeras cosas habrán pasado.+