León XIV llamó a custodiar la democracia y construir el bien común

  • 8 de noviembre, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
En su primer discurso en la Argentina, el Papa pidió fortalecer el diálogo, ejercer la autoridad como servicio, poner la economía al servicio de la persona y apostar por los jóvenes y la vida.

En su primer discurso en la Argentina, pronunciado en el Palacio Libertad ante las autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático, el papa León XIV invitó a los argentinos a custodiar la herencia recibida, fortalecer la democracia, promover el bien común y construir una patria capaz de ofrecer oportunidades a las nuevas generaciones.

Tras agradecer el recibimiento de las autoridades y del pueblo argentino, el pontífice recordó que llegaba al país como sucesor de Pedro y evocó especialmente la figura del papa Francisco. "Hoy, al sucederle en el ministerio petrino, recorro en cierto modo el camino inverso y vengo a la patria donde el Papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con la de toda la Iglesia", expresó.

León XIV desarrolló gran parte de su mensaje en torno a la idea de la herencia recibida. "Ninguna generación comienza la patria desde cero. La recibe", afirmó, al subrayar que cada generación tiene la responsabilidad de conservar lo valioso, corregir las injusticias heredadas y transmitir a quienes vendrán un patrimonio enriquecido.

"A cada generación corresponde discernir aquello que merece ser conservado, afrontar las consecuencias injustas del pasado y acrecentar el patrimonio material y espiritual común. La patria que hoy está en manos de ustedes será mañana la herencia de otros", sostuvo.

Democracia, diálogo y vida pública
Uno de los pasajes centrales del discurso estuvo dedicado a la democracia y a la convivencia social. León XIV recordó que la vida democrática no se sostiene únicamente mediante las instituciones, sino también a través de las actitudes cotidianas de los ciudadanos.

"La democracia se fortalece también en la manera cotidiana de actuar en la vida pública: en la disposición a escuchar, en el cuidado de la palabra, en la búsqueda paciente de acuerdos y en la capacidad de reconocer en quien piensa de manera distinta a un compatriota con quien se comparte un mismo destino", afirmó.

El Papa señaló además que las diferencias pueden convertirse en una oportunidad de encuentro cuando son vividas desde el diálogo y el respeto mutuo, y alentó a fortalecer la confianza social como uno de los pilares de la vida común.

La autoridad entendida como servicio
Dirigiéndose especialmente a quienes ejercen responsabilidades públicas, León XIV recordó que el poder encuentra su sentido más profundo cuando está orientado al servicio de las personas.

"La autoridad alcanza su sentido más alto cuando se ejerce como servicio, cuando sabe mirar más allá de lo inmediato y cuando pone sus capacidades al cuidado de aquello que pertenece a todos", afirmó.


A su vez, destacó que quienes gobiernan están llamados a actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que les ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad.

La economía al servicio de la persona
Otro de los ejes destacados de su intervención fue la situación de las familias, el trabajo y el desarrollo económico. El Sucesor de Pedro expresó su preocupación por quienes viven situaciones de incertidumbre, por los desempleados, por los ancianos y por aquellos que, aun teniendo empleo, no logran cubrir las necesidades básicas de sus hogares.

En ese contexto formuló una de las frases más significativas de su discurso: "La economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía".

El Santo Padre sostuvo que corresponde favorecer las iniciativas que generen oportunidades, impulsen el trabajo y permitan que el crecimiento alcance también a quienes enfrentan mayores dificultades.

Los jóvenes, la educación y el futuro
León XIV dedicó un amplio tramo de su mensaje a los jóvenes y a la necesidad de crear condiciones para que puedan desarrollar sus proyectos de vida en el país.

"Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños", advirtió.

Por ello pidió fortalecer especialmente la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación, y reclamó abrir espacios donde los jóvenes puedan aportar sus capacidades e iniciativas.

"La nación necesita contar desde ahora con su inteligencia, su creatividad y su participación", sostuvo.

Pensar en quienes todavía no han nacido
En uno de los momentos más profundos de su intervención, León XIV invitó a mirar el futuro desde la responsabilidad hacia las nuevas generaciones.

"¿Qué lugar ocupan en nuestras decisiones quienes todavía no han nacido?", preguntó.

Y respondió: "Antes de preguntarnos qué mundo les dejaremos, debemos reconocer su dignidad".

El pontífice recordó que esa responsabilidad comienza con la acogida y protección de la vida humana desde sus primeros instantes y se extiende hasta su término natural. También pidió una atención especial hacia las personas enfermas, dependientes o con discapacidad.

De Borges y el Martín Fierro al mate compartido
A lo largo de su discurso, León XIV realizó numerosas referencias a la cultura argentina. Mencionó el Martín Fierro de José Hernández, las obras de Jorge Luis Borges, el tango, las tradiciones del interior del país y el mate compartido como expresiones de una memoria colectiva que une a generaciones de argentinos.


Asimismo destacó el aporte de los inmigrantes, el valor de los pueblos originarios y la profunda huella de la fe cristiana en la historia nacional.

El desafío de la cooperación y la paz
El Papa también se refirió al cuidado de la creación, la inteligencia artificial, la cooperación sudamericana y la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y la corrupción.

Al mismo tiempo, reivindicó el diálogo entre los pueblos y el papel de América del Sur en la construcción de la paz, alentando a la Argentina a seguir promoviendo caminos de entendimiento y cooperación regional.

En el cierre de su discurso, León XIV volvió sobre el concepto de herencia y responsabilidad, citó a Carlos Gardel y dejó una de las imágenes más recordadas de la jornada.

"Sí, como cantaba Gardel, es un soplo la vida, pero perdura el bien que cada generación haya sabido custodiar y transmitir", expresó.

Finalmente encomendó a la Argentina a la protección de Nuestra Señora de Luján, recordó una frase pronunciada años atrás por el papa Francisco y pidió para el país que "el Señor los haga crecer como pueblo".

"Que Dios bendiga a la Argentina y a todos sus habitantes", concluyó.+

[Texto completo del discurso del Santo Padre]