El arzobispo emérito de Corrientes recordó que "no es el espectáculo el que define la fe, sino la Palabra de Dios y recordó que los milagros de Jesús son signos que conducen a la verdad.
Monseñor Castagna afirmó que el Reino de los Cielos requiere la conversión del corazón y advirtió sobre la urgencia de predicar el Evangelio con absoluta fidelidad.
El arzobispo emérito de Corrientes destacó que "la Iglesia es sacramento del Reino, y su misión es lograr que opere como fermento, en las diversas ocasiones y estructuras del mundo".
"La cruz de los hombres constituye el seguimiento -quizás a los tumbos- de Jesús. Él abrazó la suya para que sus seguidores supieran cargar y valorar la propia", recordó el arzobispo emérito.