En el último Ángelus de junio, Francisco pidió también que el "Sagrado Corazón de Jesús toque los corazones de quienes quieren la guerra, para que se conviertan a proyectos de diálogo y de paz".
En el rezo del Ángelus, el Papa subrayó que el Reino de Dios no es "una caja fuerte o una cámara blindada", sino que está abierto a todos; y recordó: "Una autoridad que no es servicio, es dictadura".
Al reflexionar sobre la imagen de la siembra y la semilla, el Papa recordó que Jesús anima a obtener los frutos "sin desanimarse y sin dejar de apoyarse y ayudarse unos a otros".
En el segundo aniversario del inicio de la guerra, Francisco expresó en el Ángelus su dolor y su cercanía respecto de la población, que sufre "un conflicto que se está volviendo terriblemente largo".