En la audiencia con los atletas italianos que participaron de los Juegos Olímpicos de Invierto, León XIV reconoció que el deporte puede forjar el carácter, pero requiere una sólida vida espiritual.
En una extensa carta sobre el valor del deporte, León XIV destaca la práctica deportiva como "camino hacia la virtud", la "cohesión comunitaria" y el "bien común"