"Un llamado a construir un proyecto común, una convivencia armónica, que incluya a todas las diferencias y diversidades", aseguró el presidente de la CEA en el segundo aniversario de la encíclica.
El obispo de San Isidro animó a pedirle a la Virgen "aprender juntos a crecer en la fe, que es lo único que le da sentido a nuestra vida y lo único que nos va a permitir caminar en fraternidad".
El obispo de San Isidro lamentó que las sociedades se estén dejando ganar por una cultura "que, en el fondo, conduce a la 'aporofobia', que significa el odio al pobre".
El obispo de San Isidro exhortó a usarlas para "luchar por la dignidad de la persona, crear horizontes de esperanza, ser artesanos de la justicia", y advirtió sobre la "droga" de la corrupción.