La segunda sesión reunió a los miembros de la Asamblea Sinodal en una jornada de oración, escucha y trabajo comunitario para profundizar el camino pastoral de la diócesis.
"El amor que los cristianos profesan a sus hermanos y a todo el mundo, los convierte en testigos insobornables del Maestro divino", destacó el arzobispo emérito de Corrientes.
"No el de un mesías triunfador sino el del Señor que carga con el dolor de todos y nos invita a ser solidarios con Él, haciéndonos parte de esta misión", diferenció el arzobispo de Mendoza.