Esta celebración fue elevada al rango de "fiesta" por el papa Francisco en 2016, destacando su papel fundamental como la primera testigo de la Resurrección.
Del 8 al 13 de febrero, quienes se preparan para el sacerdocio realizarán su misión en la ciudad, llevando su labor evangelizadora y acercándose a los vecinos a través del encuentro y el servicio.
El obispo reflexionó en tres puntitos sobre el llamado a la misión de apóstoles y la verdadera felicidad.
"La tarea evangelizadora incluye una acción precursora de saneamiento espiritual y cultural. En ella se unen aún quienes no profesan la misma fe religiosa", aseguró el arzobispo emérito de Corrientes.