Coincidiendo con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el pontífice celebró su última misa en territorio español, dedicando su homilía a la llamada a la hospitalidad y al encuentro con Cristo.
En Tenerife llamó a superar la indiferencia, denunció la trata y la explotación, alentó a vivir la fraternidad y aseguró a quienes migran que los lleva en el corazón y reza por ellos.
La organización puso "todos los medios humanos y materiales" para ayudar a los evacuados que se encuentran todavía en los albergues habilitados para los desalojados por el fuego.
"La gente le tenía un gran cariño", lamentó monseñor Bernardo Álvarez en su mensaje de cercanía al pueblo en estos momentos dolorosos.