La organización católica advierte sobre la intensificación de los ataques rusos que alcanzaron las viviendas de miembros de su propio equipo.
Más de medio millón de personas sufren cortes de luz, calefacción y agua en pleno invierno. La Iglesia coordina ayuda y reclama apoyo material urgente.
El limosnero del Papa pide mantas y ropa térmica para una población que vive "a oscuras" y con temperaturas bajo cero, mientras la Cáritas local denuncia una "lucha por la supervivencia".
La presidente de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy advirtió sobre un aumento en el número de víctimas de trata de personas, de población civil, entre los prisioneros de la guerra en Rusia.